Factores de riesgo para BHB en leche, y la asociación de cetosis subclínica con variables productivas y fertilidad de lecherías Holstein en confinamiento en Chile

Pedro Melendez1, Manuel Vizcaíno-Serrano1

(1)-City University of Hong Kong

Factores de riesgo para BHB en leche, y la asociación de cetosis subclínica con variables productivas y fertilidad de lecherías Holstein en confinamiento en Chile

Risk factors for BHB in milk, and the
association of subclinical ketosis with productive variables and fertility of
Holstein dairy farms in confinement in Chile

Manuel Vizcaíno-Serrano, Pedro Melendez

Jockey
Club College of Veterinary Medicine & Life Sciences, City University of
Hong Kong.

El objetivo de este estudio fue determinar factores de riesgo para concentraciones elevadas de BHB en leche y evaluar la asociación entre cetosis subclínica (CS) durante los primeros 30 días en lactancia con variables productivas y de fertilidad en ganado lechero Holstein de la zona central de Chile manejado en estabulación intensiva. Se procedió a analizar una base de datos del control lechero oficial llevado a cabo por una cooperativa de productores de leche (Cooprinsem, Osorno, Chile). La base de datos incluyó 26 lecherías y 17.958 lactancias entre 2019 y 2023. También se estudió la asociación entre CS, que fue definida como vacas con una concentración de beta-hidroxibutirato (BHB) en leche mayor a 0,128 mmol/L (equivalente a BHB en sangre 1,2 mmol/L), y la producción de leche, grasa y proteína acumulada a madurez equivalente 305 días (kg). Además, se estudió la asociación entre CS y la tasa de concepción al primer servicio (TCPS). La prevalencia de CS durante los primeros 30 días de lactancia para la población total en estudio fue de 8,38%. Para los factores de riesgo, las vacas multíparas tuvieron una prevalencia de CS de 9,17% y las primíparas de 6,95%. Las vacas multíparas tuvieron una razón de riesgo (RR) de desarrollar CS de 1,35 (IC 95%=1,20-1,51) veces más que las vacas primíparas. Para el largo del periodo de secado, las vacas con más de 70 días de secado tuvieron una prevalencia de CS de 13,86% mientras que para las vacas con un secado normal (30-70 días) fue de 9,31%. La RR para CS fue de 1,56 (IC 95%=1,31-1,86) veces más para las vacas con secado extendido que para las vacas con secado normal. Para la época de partos, las vacas que parieron en invierno, otoño, verano y primavera tuvieron una prevalencia de CS de 7,55%, 7,64%, 8,88% y 9,50%, respectivamente. La prevalencia entre otoño e invierno no fue estadísticamente diferente, pero las vacas que parieron en verano tuvieron una RR de 1,19 (IC95%=1,02-1,38) veces más de desarrollar CS que las vacas paridas en invierno y otoño. Las vacas paridas en primavera tuvieron una RR de 1,28 (IC 95% 1.11-1.48) veces más de contraer CS que las vacas paridas en otoño e invierno. La prevalencia de CS entre vacas paridas en verano y primavera no fue estadísticamente diferente. Finalmente, las vacas con CS y normales tuvieron una producción de leche corregida acumulada (kg) de 12.361 y 12.864 (DE=2.401), respectivamente (P < 0,001). Para grasa (kg) fue de 454,9 y 460,3 (DE=101,7), respectivamente (P=0.13) y para proteína (kg) fue de 405,8 y 420,6 (DE=78,6), respectivamente (P < 0.001). La TCPS fue de 42,9% y 46.1%, respectivamente (P < 0.01). Se concluye que las vacas multíparas, con largos de secados mayor a 70 días o que paren en verano o primavera son más propensas a desarrollar CS durante el primer mes de lactancia. Las vacas con CS produjeron menos leche y proteína acumulada en la lactancia total y tuvieron una menor fertilidad al primer servicio que vacas normales, pero la grasa no fue estadísticamente diferente entre los grupos.  

Biomarcadores fecales como indicadores de bienestar en terneros de cebo en intensivo.

Maria Roda Tena1, Adriana Siurana1, Yolanda Saco2, Raquel Pato2, Raquel Peña2, Rupert Palme3, Anna Bassols4, Lorena Castillejos1

(1)-Servei de Nutrició i Benestar Animal, Departament de Ciència Animal i dels Aliments, Universitat Autònoma de Barcelona (2)-Servicio de Bioquímica Clínica Veterinaria, Departamento de Bioquímica y Biología Molecular, Universitat Autònoma de Barcelona. (3)-Experimental Endocrinology, Department of Biological Sciences and Pathobiology, University of Veterinary Medicine., Vienna
(4)-Servicio de Bioquímica Clínica Veterinaria, Departamento de Bioquímica y Biología Molecular, Universitat Autònoma de Barcelona

En conclusión, los biomarcadores fecales pueden ser una herramienta no invasiva útil para medir el bienestar en terneros de engorde. Las variaciones en los niveles de cortisol fecal parecen ser indicativos de estrés derivado de condiciones ambientales adversas, mientras que los cambios en los niveles de calprotectina fecal parecen reflejar el estrés asociado al incremento de la densidad animal.

El estrés en el ganado puede originarse por diferentes situaciones desafiantes, como el transporte, la alta densidad en el corral, la reagrupación social o las altas temperaturas (Vogt et al., 2023), convirtiéndolo en un indicador relevante de la pérdida de bienestar animal (Broom, 2003). En las últimas décadas, ha aumentado el interés por desarrollar métodos objetivos para la detección del estrés en terneros. Una de las estrategias más estudiadas es el uso de biomarcadores fecales, ya que la recolección de heces tiene la ventaja de ser un método práctico, no invasivo y de fácil implementación. Entre los diversos metabolitos fecales identificados, el cortisol y la calprotectina podrían incrementar en situaciones de estrés (Ruiz-González et al., 2022). Por ello, el objetivo de este estudio fue evaluar la respuesta de cortisol y calprotectina como biomarcadores fecales de bienestar en terneros de cebo intensivo.

Para llevar a cabo el estudio, un total de 38 terneros
cruzados (Black Angus x Frisona)
fueron alojados en dos corrales (19 animales/corral) de 72m2 (3,8 m2/animal). Cada corral disponía de un comedero de pienso automático tipo túnel, un comedero de paja de 4 bocas y una báscula de pesaje automático con un bebedero incorporado. Todos los animales fueron equipados con un collar acelerómetro (CowScout Neck, GEA Farm Technologies, Bönen, Germany), que registró de manera continua el tiempo dedicado a la alimentación, rumia e inactividad.  Se realizaron dos muestreos, coincidentes con momentos estresantes para los animales, durante los cuales se recogieron muestras fecales de todos los individuos mediante estimulación rectal y se conservaron a -20° C. En el primer muestreo se realizó en verano, bajo estrés por calor (Tª máx.: 33,23ºC; THI máx.: 79,08), con animales de 434 ± 43,6 kg de peso vivo y 304 ± 16,4 días de edad, mientras que, el segundo se realizó en otoño, en confort térmico (Tª máx.: 23,55ºC; THI máx.: 67,00) y en animales de 536 ± 51,8 kg de peso vivo y 389 ± 16,4 días de edad. 

Se determinó el derivado de cortisol 11-oxoaetiocholanolone, ya que es el más adecuado en terneros (Vogt et al., 2023). El método utilizado fue un enzimoinmunoensayo descrito por Möstl et al. (2002), siguiendo las recomendaciones de Palme et al. (2003) para la extracción y preparación de las muestras. La determinación de calprotectina se realizó con el reactivo de Bühlmann fCAL® turbo test, basado en un método de tipo inmunoturbidimétrico, adaptado al analizador Beckman Coulter® AU400. La validación del método, descripción del procedimiento de extracción y preparación de las muestras se describen en Pato et al. (2023).

Los niveles del metabolito de cortisol fueron más elevados (p <0,05) en el primer muestreo (430,51 ± 216,53 ng 11-oxoacetiocholanolone/g heces), realizado en el período del estudio donde las temperaturas fueron más elevadas, en comparación con el segundo muestreo (325,62 ± 178,17 ng 11-oxoacetiocholanolone/g heces). Estos resultados sugieren que el estrés térmico podría estar incrementando los niveles de cortisol fecal. Otros estudios, como el de Idris et al. (2024), han observado incrementos del cortisol fecal en animales sometidos a estrés térmico. Por el contrario, los niveles de calprotectina fecal mostraron una tendencia al alza (p=0,06) en el segundo muestreo (3,85 ± 1,73 µg/g heces), realizado durante el período del estudio con mayor densidad animal (114,5 kg de peso vivo por m2), en comparación con el primer muestreo (2,96 ± 1,97 µg/g heces, 141,4 kg de peso vivo por m2). Esto sugiere que un aumento en la densidad animal, asociado con una menor disponibilidad de espacio por individuo, podría estar relacionado con niveles más elevados de calprotectina fecal. Este biomarcador podría reflejar una mayor permeabilidad intestinal, posiblemente como consecuencia del estrés crónico generado por las condiciones de hacinamiento.

La rumia es un indicador clave de bienestar bovino, ya que se ha observado que este comportamiento disminuye bajo condiciones de estrés (Bristow et al., 2007). En este sentido, los resultados obtenidos mediante los biomarcadores concuerdan con el tiempo dedicado a la rumia registrado por el acelerómetro durante el estudio. En el mes siguiente al primer muestreo, realizado en julio (5,22 h/día), se observó un aumento significativo (p<0,01) del tiempo de rumia (agosto: 5,45 h/día).  De la misma manera, en el segundo muestreo, realizado en octubre (4,94 h/día) se evidenció una disminución significativa (p<0,01) de la rumia en comparación al mes anterior (septiembre: 5,25 h/día).

Efecto de la densidad animal de corral sobre el rendimiento productivo y bienestar en terneros Angus de cebo intensivo

Maria Roda Tena1, Marçal Verdú2, Adriana Siurana1, Xavier Soldevila3, Lorena Castillejos1

(1)-Servei de Nutrició i Benestar Animal, Departament de Ciència Animal i dels Aliments, Universitat Autònoma de Barcelona (2)-Alimentació Animal i Producció, bonÀrea Agrupa, Guissona, Lleida, España. (3)-Alimentació Animal i Producció, bonÀrea Agrupa, Guissona, Lleida, España

115%’>Una de
las principales recomendaciones de la EFSA (European Food Safety Authority,
2023) para mejorar el bienestar de los terneros es aumentar el espacio de
alojamiento disponible, ya que un espacio insuficiente tiene efectos
perjudiciales tanto para su bienestar (Gyax et al., 2007) como para el
crecimiento (Ingvarsteen and Andersen, 1993). No obstante, la normativa actual
sigue siendo muy limitada, ya que únicamente regula el espacio mínimo
disponible (1,8 m
2/animal con un peso vivo
≥ 220 kg) para terneros de hasta 6 meses de edad (RD 1047/1994, modificado por
el RD 159/2023). Además, la escasez de datos sobre el impacto de la densidad animal
en el sistema de engorde intensivo con alimentación a base de pienso y paja ad
libitum
, en comederos separados, dificulta afrontar este desafío. El
objetivo de este estudio fue evaluar el efecto de la densidad en el corral en terneros
de cebo.

115%’>En una
explotación comercial (Talavera, Lleida, España), un total de 68 terneros
machos Black Angus x Frisona, con un peso vivo de 153 ± 29,9 kg y edad de 130 ±
16,4 días, fueron distribuidos en 4 corrales (72 m
2/corral) durante 260 días de cebo. En dos de los corrales
se alojaron 19 animales (3,8 m
2/animal, alta densidad)
y en los otros 15 animales (4,8 m
2/animal, baja densidad).
Cada corral disponía de un comedero de paja de 4 bocas y un comedero de pienso automático
uniboca tipo túnel (bonÀrea Agrupa, Guissona, Lleida, España). Además, se
instaló una báscula de pesaje automático con un bebedero incorporado
(DigitAnimal, Madrid, España) para la monitorización diaria del peso individual.
Cada 14 días (un total de 18 períodos) se pesaron todos los animales mediante
una báscula electrónica incorporada a una manga de manejo. Además, se instaló a
cada ternero un collar acelerómetro (CowScout Neck, GEA Farm Technologies,
Bönen, Germany) que permitió el seguimiento continuo del tiempo dedicado a la
alimentación, rumia e inactividad. También cada 14 días, durante todo el
engorde, un observador registró durante 60 minutos dentro de la misma franja
horaria (12:00 a 17:00), el comportamiento de 4 terneros de cada corral
mediante un etograma (Verdú et al., 2017). Al finalizar el estudio, los
animales fueron sacrificados en un matadero comercial (La Closa, bonÀrea,
Guissona, Lleida, España), obteniéndose el peso, la clasificación y el engrasamiento
de canal. Asimismo, se tomaron muestras de líquido ruminal para la
determinación del pH y el análisis de los ácidos grasos volátiles posterior.

115%’>El
etograma reveló que los terneros de baja densidad pasaron más tiempo rumiando que
los de alta (16,22 vs 13,46 ± 14,31 min/h; p<0,05). Los acelerómetros
reafirmaron este resultado, mostrando diferencias durante los períodos de mayor
calor (6,36 vs 5,29 ± 1,77 h/día; p<0,05) y final de engorde (5,93 vs 5,51 ±
1,74 h/día; p<0,05), cuando la densidad puede tener mayor impacto. Por otro
lado, se observó que los terneros de baja densidad pasaron menos tiempo de pie
que los de alta (4,19 vs 6,59 ± 5,78 min/h; p<0,01), posiblemente por la
escasez de espacio confortable para tumbarse y descansar.

115%’>Los
pesajes manuales revelaron una tendencia a un mayor peso vivo (PV) y ganancia
media diaria (GMD) entre los animales alojados en baja y alta densidad (PV: 504
± 55,3 kg vs 487 ± 41,5 kg; p = 0,06; GMD: 1,68 ± 0,47 kg/día vs 1,37 ± 0,60
kg/día; p<0,05) a partir del período 16, cuando los animales alcanzaron una
edad de 346 ± 16,6 días. Además, los terneros en baja densidad consumieron más
pienso que los de alta (6,78 ± 1,90 kg/día vs 6,64 ± 2,02 kg/día; p<0,01). Estos
resultados fueron concordantes con los registrados en el matadero, donde el
peso de la canal tendió a ser 12 kg mayor en los terneros de baja densidad en
comparación con los de alta (309 ± 5,7 kg vs 297 ± 5,1 kg; p=0,10) y, también, mostraron
un rendimiento de canal más elevado (55 ± 0,56 % vs 54,2 ± 0,55 % p=0,28). Sin embargo,
no se vieron diferencias en el grado de conformación ni en el grado de
engrasamiento de canal. En el líquido ruminal se observó una mayor producción
de ácidos grasos volátiles totales (53,12 vs 43,69
± 3,61 mM; p<0,05), un menor porcentaje de
ácido acético (65,38 vs 68,58% ± 0,91 %; p<0,01) y mayor de ácido propiónico
(21,44 vs 19,14 %
± 0,79
%
;
p<0,01) en los animales de baja densidad en comparación con los de alta. Estos
resultados se tradujeron en una menor relación acético:propiónico para los
animales de baja densidad (3,15 vs 3,64
± 0,18 %; p<0,01), hecho que podría sugerir una fermentación
más eficiente.

115%’>Los
resultados de este estudio permiten evidenciar que la reducción de la densidad en
los corrales contribuye a mejorar el bienestar animal, optimizar los parámetros
productivos y favorecer la salud ruminal en terneros de engorde en sistemas intensivos. 

Cribado de nuevos candidatos vacunales frente a la tuberculosis en el modelo de ratón

David Sánchez Martel1, Leire Fernández Veiga1, María Virtudes Geijo1, Elena Molina1, Maitane Mugica Unamuno1, Bernat Pérez de Val2, Ramón A. Juste1, Natalia Elguezabal1, Joseba M. Garrido1, Iker Agirregomoskorta Sevilla1

(1)-NEIKER (2)-IRTA

La tuberculosis (TB) es una enfermedad zoonótica causada por bacterias del complejo Mycobacterium tuberculosis (CMT), siendo M. bovis y M.
caprae
las más importantes en ganadería. Representa un importante problema de salud pública en algunos países y provoca grandes pérdidas económicas a nivel global. A nivel estatal, se lleva a cabo el Programa Nacional de Erradicación de la Tuberculosis Bovina, que tiene como pruebas de diagnóstico in vivo de rutina la Intradermotuberculinización y la prueba del interferón-gamma, mientras que la detección de anticuerpos mediante la técnica ELISA se considera una prueba complementaria. La legislación vigente establece que los animales reaccionantes deben ser sacrificados para llevar a cabo la investigación del caso mediante histopatología, inmunohistoquímica, PCR directa y/o cultivo microbiológico. Este abordaje ha permitido que algunos países y algunas regiones del estado hayan alcanzado la calificación de libres de TB bovina. Sin embargo, algunas comunidades autónomas o regiones están lejos de esta situación en la actualidad. La cría de ganado en extensivo, su interacción con la fauna silvestre, la patogenia de la enfermedad y la falta de sensibilidad y especificidad de las técnicas son las razones esgrimidas para explicar esta realidad.

Por esta razón se ha planteado la vacunación como método complementario a los programas de control o para su aplicación en fauna silvestre. La BCG subcutánea es la vacuna más ampliamente estudiada a nivel de campo en diferentes especies. Sin embargo, la protección que confiere es incompleta, y al tratarse de una vacuna viva, su uso conlleva algunos problemas de bioseguridad. Además, provoca interferencias con las pruebas oficiales de diagnóstico de la TB, a pesar de que se han desarrollado reactivos de diagnóstico no oficiales que son capaces de diferenciar los animales vacunados de los infectados (antígenos DIVA). Por otro lado, nuestro grupo ha realizado varios estudios con vacunas inactivadas, obteniendo resultados comparables a los de la BCG. Así, con el objetivo de salvar o minimizar algunas de las limitaciones mencionadas, en este trabajo nos propusimos probar nuevas formulaciones de vacunas y rutas de administración, incluyendo vacunas inactivadas y la BCG.

Para ello, se utilizaron 7 grupos de 9 ratones cada uno: grupo A, vacuna subcutánea (SC) de M. bovis inactivado por calor (HIMB, “heat-inactivated M.
bovis
”) con adyuvante parenteral; grupo B, vacuna SC de HIMB con adyuvante parenteral para el cebado y vacuna intranasal (IN) de HIMB con adyuvante mucosal para el refuerzo; grupo C, vacuna IN de BCG; grupo D, vacuna IN de HIMB; grupo E, vacuna IN de HIMB con adyuvante mucosal; grupo F, control no vacunado infectado; grupo G, control no vacunado no infectado. La vacunación de los grupos A, C, D y E se llevó a cabo 6 semanas antes del desafío. El grupo B, recibió la vacuna de cebado 8 semanas antes del desafío y la de refuerzo 4 semanas antes del desafío. En la semana del desafío, después de tomarles muestra de sangre, se sacrificaron 3 animales de todos los grupos excepto del grupo F y se les extrajeron células inmunitarias (neutrófilos y monocitos) a partir de médula ósea. Después, se procedió a desafiar al resto de ratones con una cepa de M. caprae por vía intranasal, exceptuando a los del grupo G. Cuatro semanas después del desafío, se extrajo sangre a todos los ratones y f
ueron sacrificados. Tras el sacrificio, se obtuvieron células inmunitarias de medula ósea de 3 animales de los grupos F y G. También se extrajeron y homogeneizaron los pulmones y bazos de los animales para estimar la carga bacteriana por medio de cultivo de diluciones seriadas y qPCR. Las muestras de sangre se obtuvieron para estudiar la producción de anticuerpos (IgG e IgA), y las células inmunitarias, para someterlas a ensayos funcionales ex vivo utilizando citometría de flujo y el sistema de análisis de células vivas Incucyte®, para evaluar la viabilidad micobacteriana y para analizar diferentes citoquinas y los niveles de lactato.

De acuerdo con los resultados preliminares, todos los grupos vacunados muestran una menor carga bacteriana en comparación con el grupo control no vacunado infectado, especialmente en los grupos C y E vacunados intranasalmente con BCG y HIMB con adyuvante mucosal, respectivamente. Estos resultados preliminares son muy prometedores y refuerzan el interés en la vía intranasal para la vacunación antituberculosa de los animales. Una vez analizados todos los resultados, se seleccionarán los mejores candidatos para continuar con su evaluación en especies animales de destino de las vacunas.

Proyectos PID2022-142939OR-C21 financiado por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 y por FEDER, UE y Proyecto EFA115/01 INNOTUB II financiado por el Programa INTERREG-POCTEFA 2021-2027 de la UE. David Sánchez-Martel obtuvo una beca PREP2022-000469 financiada por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 y por el FSE+. Leire Fernández obtuvo una beca del Programa Ikertalent 2021 del Departamento de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente del Gobierno Vasco. 

Financiación:

Porcentaje de Consumo de Leche con Sistemas Automáticos de Alimentación como posible Indicador Temprano del Peso Vivo y Salud al Destete en Terneras de Recría

laura Elvira Partida1, Carolina Tejero2, Luz Sales3, José María Pons4

(1)-Directora Técnica Rumiantes, MSD Animal Health (2)-Equipo Técnico Rumiantes, MSD Animal Health (3)-Veterinaria Granja San José S.A.
(4)-Granja San José S.A., 22549, Huesca, España

Introducción

La alimentación de terneras
lactantes en grupos con sistemas automáticos de alimentación (SAA) ofrece una
serie de ventajas: a nivel comportamental (Medrano-Galarza y col., 2017), mejora
el consumo de alimento sólido en la fase lactante (Costa y col., 2016) y
después en el postdestete (Lui y col., 2019) y reduce el manejo siendo un
sistema más eficiente de trabajo (Sinnot y col., 2021). En contrapartida nos
encontramos con diferentes retos: un posible aumento de comportamientos de
agresividad o competencia (Herrmann y Knierim, 1999) o de succión cruzada
(aunque los distintos estudios arrojan resultados contradictorios; Mattiello y
col., 2002; Lidfors y Isberg, 2003; Chua y col., 2002) y mayor dificultad para mantener
la bioseguridad y salud (Vasseur y col., 2010).

Para ayudarnos a vigilar
la salud de las terneras estos SAA registran una serie de parámetros de
comportamiento nutricional que nos pueden ayudar a la detección temprana de
enfermedad: consumo de leche, velocidad de succión y visitas no remuneradas
(Morrison y col 2022). Además, un estudio reciente ha utilizado estos
parámetros para identificar factores que afectan al destete individual y a la variabilidad
del peso al destete Legge y col. (2024).

Por este motivo, los objetivos de este estudio
observacional fueron: 1) analizar el papel de distintos factores individuales a
la hora de explicar la variabilidad de pesos y consumos al destete de las
terneras lactantes alojadas en SAA; 2) identificar medidas de intervención que puedan
ser beneficiosas para el bienestar, crecimiento y salud de las terneras.

Materiales y métodos

El estudio se llevó a cabo en una explotación lechera
de la provincia de Huesca, entre mayo y diciembre de 2024, mediante el
seguimiento de 661 terneras. Las terneras se alojaron tras el nacimiento en
boxes colectivos y recibieron dos tomas de calostro sondado (4l y 2l, intervalo
8-12 horas). Seguidamente se alimentaron con leche de transición (LT) (3 tomas diarias
de 2 litros) y se pesaron individualmente en báscula (Bosche ETW). A
continuación, se reagruparon en corrales de 14 terneras por nodriza (H&L CalfExpert)
entre 3-20d siendo alimentadas con un plano alto de 8-10 l/día (LT entre 3-8d y
leche en polvo a 135g/l de 8-20d). Posteriormente, las terneras pasaron a otra
nodriza alimentándose con leche en polvo hasta el día 70 (
10l entre 20-44d, 8l entre 45-51dy bajada
progresiva hasta el destete entre 51-70d).
Tras ser destetadas fueron
pesadas de nuevo de forma individual en báscula (True-Test ®).

A lo largo de la fase lactante, se recopiló información
individual: nivel de encalostrado, registros de
salud (morbilidad y bajas), pesos y consumo de leche (% respecto a disponible).
El diagnóstico de enfermedad se realizó siguiendo el sistema de puntuación Calf
Health Scorer (CHS, Wisconsin University) y aplicando los protocolos de
tratamientos del SOP de la granja.

Resultados y Discusión

El
peso medio a los tres días de vida fue de 38±4 kg, si bien hubo grandes
diferencias entre terneras (Max 50; Min 26). Al final del estudio, el peso
medio al destete de las terneras fue de 105±11 kg (Max 155; Min 73), con una ganancia
media diaria (GMD70) de 0,936±0,154 kg/d, y gran variación individual.

Analizamos
algunos factores que podrían afectar a la GMD de los 20 días al destete:

a)
Peso vivo al nacimiento
. El coeficiente de correlación fue bajo
(r= 0,33).

b)
% de consumo medio de leche (PCL) de 20 a 70d.

El coeficiente de correlación fue bajo (r=
0,36). Para analizar con más detalle categorizamos el PCL en
2 grupos según superara o no el 80%, encontrando diferencias significativas
entre los grupos (p<0,0001): 0,795 kg/d si PCL≤80% vs 0,954 kg/d si PCL>80%.
El % de terneras con PCL≤ 80% representó el 11%.

c)
Presencia o no de tratamiento por neumonía
. Las terneras con
tratamiento presentaron significativamente menor GMD 0,922 kg/d que las que no
lo recibieron 0,9934kg/d (p<0,0001); disminuyendo la GMD en mayor medida a
mayor número de casos de neumonía: 1 caso: 0,949; 2 casos: 0,923 y 3 o más:
0,896 kg/d.

Finalmente, relacionando la presencia de tratamiento por
neumonía, con el PCL y la GMD observamos un mayor impacto en terneras con 3 o
más casos si la PCL era PCL≤80%: 225 g/d menos (11 kg en total); mientras que
cuando mantenían el consumo PCL>80% se reducía la diferencia a 71g/d (4kg).

Conclusiones

Los SAA pueden ayudarnos a comprender mejor la fase lactante; pero su manejo
adecuado es crucial. El consumo de leche y la enfermedad respiratoria son
factores clave en este periodo. De hecho, las terneras con PCL≤80% o neumonía
redujeron significativamente su GMD, y la combinación de ambas penalizó la GMD
en mayor medida. Identificar lo antes posible estos animales, puede permitirnos
establecer protocolos para incentivar el consumo de leche y/o trabajar en la
prevención y control de la neumonía, garantizando así el bienestar, crecimiento
y salud de las terneras.

Estudio descriptivo de la salud pulmonar en terneras de recría en Galicia, España

Cristina Pilar Pousada1, Marcello Guadagnini2

(1)-Veterinario asesor freelance (2)-Axiota Animal Health

Introducción
El síndrome respiratorio bovino (SRB) es una
problemática frecuente en el ganado lechero y se diagnostica con mayor
frecuencia en novillas lecheras jóvenes. Sin embargo, diferentes estudios han
detectado prevalencias distintas del SRB debido a las diferentes definiciones y
signos clínicos, intensidad de monitoreo y calidad de los registros. En este
contexto, la ecografía torácica es una herramienta más fiable para definir el
estado de salud respiratoria. El objetivo del presente trabajo es utilizar
datos retrospectivos de un servicio de ecografía pulmonar en terneras de recría
para describir la salud pulmonar en diferentes etapas del crecimiento,
determinar la asociación con el peso de los animales y algunos factores
asociados a la presencia de lesiones pulmonares.

Material y Métodos
Se juntaron datos procedentes de un servicio de
monitoreo de salud pulmonar en 15 explotaciones lecheras de Galicia durante el
año 2024 para crear una única base de datos. Las explotaciones estaban ubicadas
en las provincias de Lugo y A Coruña, con un número total de animales por
explotación entre 180 y 840. En total, se incluyeron 4512 visitas realizadas
por el mismo veterinario en 1744 animales. En cada visita se realizó una
ecografía pulmonar mediante la técnica de Buczinski. Todos los animales fueron
revisados por el lado derecho y su condición pulmonar se evaluó con una
puntuación de 1 a 4. La misma puntuación fue después convertida en 3 categorías
denominadas TUS (A, B, C), juntando la puntuación 1 y 2 en la categoría A. En
cada visita también se registraron la edad y el peso del animal. El peso se
midió a través de una cinta torácica de pesaje (Coburn®, Whitewater, WI, USA).
A partir de las variables disponibles, se calcularon los tramos de edad de la
ecografía (<30 días de vida (d), 30-59 d, 60-89 d, 90-119 d, 120-220 d) y el
porcentaje de ecografías con presencia de lesiones. Además, se registró la
presencia, a nivel de explotación, de un programa vacunal frente a BRSV, PI3 y
M. haemolytica (Sí/No). Se realizaron estadísticas descriptivas del estado
pulmonar por explotación y tramo de edad. Las diferencias entre estos factores
se calcularon mediante modelos de regresión lineal y logística simples. Para
determinar la asociación entre peso y TUS, se realizó un análisis de medidas
repetidas a través de un modelo mixto.

Resultados
De las 15 explotaciones, 4 tenían menos de 270
animales, 6 entre 270 y 440 animales, y 5 más de 440. Solo 7 explotaciones
tenían un programa vacunal frente a patógenos respiratorios. El número de
ecografías por animal fue de 1 a 7: 1 (n=404), 2 (n=441), 3 (n=533), 4 (n=247),
5 o más (n=119). El número medio de ecografías por animal fue de 2.56, con
diferencias significativas entre explotaciones (rango 1.65-3.61) (p=0.0001). El
intervalo entre ecografías (media; desv. est.) fue el siguiente: entre Eco1-2,
29±11 d; Eco2-3, 28±9 d; Eco3-4, 27±14 d. La edad media a las primeras 4
ecografías fue respectivamente de 36±29 d, 59±24 d, 80±22 d, 95±28 d. La edad a
las primeras 4 ecografías fue significativamente distinta entre explotaciones
(p=0.0001). El peso a las primeras 4 ecografías fue: 61±25 kg en la Eco1, 79±24
kg en la Eco2, 97±22 kg en la Eco3 y 113±27 kg en la Eco4. Entre todas las
ecografías, 3425 (76%) tuvieron TUS A, 786 (17%) B y 301 (7%) C. La proporción
de animales con lesiones a las primeras 4 ecografías fue: 20.2% para la Eco1,
28.7% para la Eco2, 25.8% para la Eco3 y 24.0% para la Eco4, con diferencias
significativas entre explotaciones (p≤0.005). El 45% de los animales tuvieron una
o más ecografías en las cuales se detectaron lesiones. El porcentaje de
animales con lesiones aumentó conforme a la edad en tramos (p<0.03), con la
excepción de los últimos dos tramos, que no tuvieron diferencias significativas
entre ellos. En las granjas con un plan vacunal, el porcentaje de ecografías
con lesiones fue significativamente menor en el tramo de edad 30-59 días (24.16
vs 33.08%; p=0.0009), en el tramo 60-89 días (19.15 vs 24.37%; p=0.04) y en el
tramo 90-119 días (22.59 vs 33.16%; p=0.01) comparado con las granjas sin plan
vacunal, mientras que no difirió en los otros tramos. Los animales con TUS A
tuvieron una media de mínimos cuadrados del peso significativamente mayor
(104.5 kg; IC95% 87.1-121.9), comparado con TUS B (103.2 kg; IC95% 85.8-120.6)
y TUS C (101.4 kg; IC95% 84.0-118.8).

Conclusiones
En este estudio, un porcentaje relevante de novillas
de recría presentaba lesiones pulmonares. El uso rutinario de las ecografías
torácicas es una práctica útil para determinar la verdadera salud pulmonar de
un rebaño, identificar los momentos más críticos y ayudar en el diseño de una
mejor estrategia de prevención, ya que las lesiones pulmonares impactan
negativamente en la salud y en el crecimiento de la recría.

 

Evaluación de las pérdidas económicas debidas a las mamitis en explotaciones de vacuno lechero de la provincia de Lugo

Jacobo Álvarez Torres1, Mónica Veiga2, Jose Luis Benedito3, Elena Niceas Martínez3, Joaquin Hernández3, Rodrigo Muiño3, Renato Barrionuevo4, Antia Acción4, Uxía Yáñez4, Ana Isabel Peña4, Juan José Becerra5, Pedro José García Herradón5, Luis Ángel Quintela5

(1)-Universidade de Santiago de Compostela (2)-Centro Veterinario Meira (3)-Departamento de Patología Animal. Facultad de Veterinaria, IBADER-Universidad de Santiago de Compostela, Lugo, España.
(4)-Unidad de Reproducción y Obstetricia. Departamento de Patología Animal. Facultad de Veterinaria, Universidad de Santiago de Compostela, Lugo, España. (5)-Unidad de Reproducción y Obstetricia. Departamento de Patología Animal. Facultad de Veterinaria. IBADER-Universidad de Santiago de Compostela, Lugo, España.

Las mamitis son una de las principales causas de pérdidas económicas en las ganaderías de vacuno de leche a nivel mundial1. Este impacto negativo en el beneficio económico de las granjas es debido principalmente a necesidad de descarte, a la reducción en la calidad y cantidad de la leche producida y a la disminución de la fertilidad1,2. Debido al elevado número de factores que influyen en el coste de las mamitis en los últimos años se han desarrollado diversos métodos para evaluar la influencia de las mismas en la salud financiera de las explotaciones1–3. Estos diferentes métodos han revelado una variabilidad de las pérdidas económicas muy elevada entre granjas y estudios1–3. Debido a esto, el objetivo de este trabajo preliminar fue cuantificar las pérdidas económicas ocasionadas por las mamitis clínicas y subclínicas en las explotaciones del noreste de la provincia de Lugo (NEL), atendiendo a las características particulares de las mismas en esta región. 

Se recogieron datos de 30 granjas con una media de 119 (22-419) vacas en ordeño, una producción láctea media diaria de 33,37 (18,63-43,10) kg de leche/vaca y un 13,94 (0,5-44,7) % de mamitis clínicas. Los datos fueron obtenidos de los controles lecheros (número de vacas en ordeño multíparas y primíparas, recuento de células somáticas, producción de leche normalizada a 305 días, producción de leche real por lactación, producción anual del rebaño, intervalo parto-concepción, duración del secado), de los registros del veterinario de calidad de leche (porcentaje de mamitis clínicas (MC)), registros del veterinario clínico (coste diagnóstico de mamitis, coste del servicio veterinario, duración del tratamiento de la mamitis, coste del tratamiento) y una encuesta realizada al ganadero (precio de la leche, precio de las vacas de descarte, coste de las novillas de reemplazo, salario mensual de los trabajadores, horas semanales del trabajador, porcentaje de descarte y de muerte en la granja). Los datos fueron introducidos en una hoja de Excel para el cálculo de los costes de las mamitis en las granjas. 

Los costes de la MC se diferenciaron entre directos e indirectos. Siendo los primeros obtenidos a partir del sumatorio de los costes del diagnóstico, del tratamiento, el coste de las horas dedicadas a las MC y el coste debido a la pérdida por muerte de las vacas y por la leche desechada debido al tratamiento. Por otro lado, los costes indirectos se calcularon como el sumatorio de los costes por disminución de la producción, el incremento de la tasa de eliminación y por el incremento del intervalo parto-gestación. Finalmente, para el coste de las mamitis subclínicas (MS) se calcularon las pérdidas de leche y el incremento del intervalo parto-gestación.

Los resultados mostraron que, de media, las granjas estudiadas tuvieron unas pérdidas económicas debido a las MC de 8.721,70
(rango: 403,07-111.675,47) euros y debido a las MS de 7.302,77 (rango: 8.41,80-58.614,21)
euros. Esto implica un coste anual por vaca presente de 70,23 (rango: 4,94-342,56)
euros para MC y 40,27 (rango: 22,75-228,35) euros para MS. Por otra parte, el coste
medio de un caso de MC fue de 517,70 (rango: 107,83-1.464,15) euros y el de cada
caso de MS fue de 359,52 (rango: 280,58-2.275,12) euros.

Un estudio previo realizado en Rumanía encontró que las principales pérdidas económicas asociadas a las mamitis eran la pérdida de leche y el tratamiento de las mismas3.  Esto concuerda parcialmente con nuestros resultados, ya que, en las ganaderías estudiadas la principal pérdida económica es la asociada a la pérdida de leche. Sin embargo, en este estudio preliminar la segunda mayor pérdida económica es la debida al incremento en la tasa de eliminación y no al coste de los tratamientos de la mamitis, como apuntaba el equipo de Bors et al. (2023). Por otro lado, en este mismo estudio, se observó que cada caso de mamitis tenía un coste económico de 150,31 euros, mientras que en otro estudio realizado en los Países Bajos se encontró un precio medio por caso de mamitis de 210 euros, algo que difiere en más de la mitad del coste con las explotaciones estudiadas3,4.

En conclusión, nuestros resultados sugieren que existe una elevada variabilidad en las pérdidas económicas entre las diferentes granjas estudiadas. Esto resalta la importancia de calcular los costos específicos para cada explotación, ya que los valores medios no son aplicables para una evaluación precisa de los costos en cada granja.

Bibliografía:

1.          Silva,
A. T. F. et al. Brazilian Journal of Microbiology (2024)
doi:10.1007/s42770-024-01548-y.

2.          Rasmussen,
P. et al. J Dairy Sci 107, 6945–6970 (2024).

3.          BorÅŸ,
A., Borş, S. I. & Floriștean, V. C. Front Vet Sci 10, (2023).

mso-ascii-theme-font:major-latin;mso-fareast-font-family:”Times New Roman”;
mso-hansi-theme-font:major-latin;mso-bidi-theme-font:major-latin;mso-ansi-language:
GL;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA’>4.            Bonestroo, J. et al.. Prev
Vet Med
210, (2023).

Validación de tecnologías de precisión en cebo intensivo de terneros

Maria Roda Tena1, Marçal Verdú2, Adriana Siurana1, Xavier Soldevila2, Daniel Cea3, Fernando Pinedo3, Hector Salas4, Lorena Castillejos1

(1)-Servei de Nutrició i Benestar Animal, Departament de Ciència Animal i dels Aliments, Universitat Autònoma de Barcelona (2)-Alimentació Animal i Producció, bonÀrea Agrupa, Guissona, Lleida, España (3)-DigitAnimal, Madrid, España
(4)-GEA Farm Technologies Ibérica S.L., Granollers, España

115%’>
115%’>Las tecnologías de ganadería de
precisión permiten incrementar la recopilación de datos sobre el rendimiento,
la salud y el comportamiento, proporcionando así información más detallada para
optimizar la toma de decisiones. Para garantizar que estas decisiones se basan
en mediciones fiables y precisas es necesario validar cada tecnología de manera
específica. Existen muy pocos trabajos que hayan validado dispositivos en
sistemas intensivos de producción de vacuno de carne (Roda and Castillejos,
2024). Por ello, este estudio tuvo como objetivo validar en terneros de cebo una
báscula de pesaje automático, un comedero automático individualizado y un
dispositivo acelerómetro incorporado a un collar.
115%’> 

Un total de 68
terneros machos cruzados (Black Angus x Frisona), con un peso vivo de 153 ± 29,9
kg y una edad inicial de 130 ± 16,4 días, fueron alojados en 4 corrales (15-19
terneros/corral) durante 260 días de estudio. Cada corral disponía de un
comedero de pienso automático individualizado (bonÀrea Agrupa, Guissona,
Lleida, España), un comedero de paja de 4 bocas y una báscula de pesaje individualizado
automática con un bebedero incorporado (DigitAnimal, Madrid, España). A cada
animal se le colocó en la oreja derecha un crotal electrónico con un
transpondedor RFID (Eartrace,
Dipole, Barcelona, España) y un collar acelerómetro (CowScout Neck, GEA
Farm Technologies, Bönen, Germany). Para realizar la validación, se compararon
los datos registrados electrónicamente para cada una de las tecnologías con las
mediciones observadas directamente y registradas manualmente por los
investigadores. Los resultados se analizaron estadísticamente mediante el coeficiente
de correlación de Pearson (r), el coeficiente de determinación (r2)
y el coeficiente de correlación de concordancia (CCC) del programa estadístico
R (epiR package; R Foundation for Statistical Computing, Vienna, Austria).

Las básculas automáticas
registraban diariamente el peso vivo de los animales permitiendo un seguimiento
individual de la evolución del crecimiento. Cada una de ellas estaba equipada
con una antena (RAIN RFID
readers, Impinj, Washington, Estados Unidos) que utilizaba tecnología por
radiofrecuencia para detectar cada visita de un ternero a través del crotal
electrónico. Para validar los datos registrados mediante las básculas
automáticas, a partir del día 147 de estudio, todos los animales se pesaron
cada 14 días mediante una báscula electrónica convencional con visor instalada en una manga de manejo. El valor de r osciló
entre 0,995 y 0,997 (p<0,01) para las 4 básculas y el CCC fue bajo para la
báscula 4 (0,36), moderado para la báscula 1 (0,76) y elevado para la báscula 2
(0,98) y 3 (0,91).

El comedero automático
permitía monitorizar de forma continua e individual la conducta alimentaria y
la ingesta de pienso de cada ternero. Cada unidad estaba compuesta por una
única tolva suspendida sobre una báscula, una antena (ANT800, Promag Europe, Watchfield,
Gran Bretaña) y equipada con protecciones laterales que formaban un túnel. Para
realizar la validación, desde el día 62 de estudio, un único observador
registró cada 14 días las visitas realizadas a dos comederos simultáneamente
durante 120 minutos. En cada visita, se anotó el número de identificación del
ternero, la hora inicial y final de la visita, así como el peso inicial y final
de la tolva mostrado a través de un visor. Se obtuvieron un total 518 registros
a partir de las cuales se calculó el tamaño (g/visita) y la duración de cada comida
(min/visita) para compararlos con los registrados electrónicamente. El r2
medio de los 4 comederos fue 0,87 para el tamaño de las comidas y 0,92 para la
duración. Además, el sistema mostró una alta especificidad (0,98) y
sensibilidad (0,95) para la detección de los animales.

El dispositivo CowScout
Neck clasificaba los comportamientos de alimentación, rumia e inactividad con
una resolución temporal de un minuto. Se seleccionaron 16 terneros (4 por
corral) para registrar los comportamientos cada 14 días durante 6 meses de estudio.
Para realizar la validación, cada día se realizó una observación directa de 60
minutos por corral, dentro de la franja horaria de 12:00 a 17:00. Un único
observador, mediante un etograma (Bikker et al., 2014), registraba cada minuto los
comportamientos de los 4 terneros del mismo corral simultáneamente.
Posteriormente, se calculó el tiempo dedicado a la rumia durante cada
observación (14 períodos/ternero). Estos datos se compararon con las mediciones
registradas por la tecnología durante el mismo período de observación. El valor
de r para la rumia fue de 0,83 a lo largo de todo el estudio (p<0,01). No
obstante, este mejoró cuando los animales superaron los 400 kg de peso vivo (r =
0,99 en el séptimo período). El CCC de la rumia fue elevado (0,96) y el gráfico
de Bland-Altman mostró que no había sesgo entre las mediciones.

Las tres
tecnologías demostraron generar datos fiables y tener un gran potencial para su
aplicación en sistemas de cebo intensivo de terneros. Aun así, es importante
considerar que será fundamental realizar un buen manejo y mantenimiento de
estas tecnologías.

¿Qué hay de nuevo sobre el paranfistómido (Calicophoron daubneyi) que acompaña a Fasciola hepatica en la infección de ganado vacuno?

Nélida Fernández Pato1, Lucía López Sobrado1, Félix Valcárcel Sancho2, Elvira Rodríguez3, Óscar García Barrero3

(1)-Facultad de Veterinaria Universidad Alfonso X El Sabio (2)-INIA-CSIC Departamento de Reproducción Animal Grupo de Parasitología (3)-Veterinario clínico

En los últimos años en toda Europa se está informando sobre la parasitosis emergente producida por el paranfistómido Calicophoron daubneyi, que, habitualmente se detecta o bien con métodos post mortem o técnicas coprológicas entre otras, debiendo ser utilizadas las últimas técnicas antes de realizar ningún tratamiento antiparasitario para poder decidir si es necesario o no llevarlo a cabo y después para confirmar si el tratamiento ha sido efectivo. 

Este paranfistómido puede producir trastornos digestivos en los que las diarreas en animales jóvenes son el signo clínico más característico, siendo los adultos portadores asintomáticos, pero responsables de mantener también la contaminación del medio ambiente por eliminación de huevos en heces y porque, a falta de realizar tratamientos antiparasitarios con eficacia frente este trematodo, pueden tener intensidades de parasitación elevadas. 

El único principio activo eficaz frente a C. daubneyi es la oxiclozanida, si bien, otros como el closantel o el clorsulón parecen tener eficacia. Sin embargo, ninguno de ellos está registrado para utilizarse frente este parásito. 

En la provincia de Segovia, en explotaciones limítrofes con la Comunidad de Madrid, se han realizado 382 controles coprológicos en 40 explotaciones de ganado vacuno de carne para realizar una toma de decisiones adecuada y específica a cada situación epidemiológica en concreto (Fernández et al., 2024). Las muestras fueron recogidas al azar, ya que son animales en extensivo. 

Gracias a estos estudios, se han podido conocer los parásitos digestivos presentes en la zona, así como la prevalencia de C. daubneyi, tanto en infecciones puras como con otros parásitos detectados, siendo muy frecuente la infección mixta con Fasciola hepatica. 

En una de las explotaciones destinada a la producción de carne de raza Avileña-Negra Ibérica, se han realizado controles coprológicos en las distintas estaciones del año, por lo que, gracias a las 131 muestras recogidas y analizadas con técnicas coprológicas macroscópicas y microscópicas de flotación y sedimentación, se han podido analizar los resultados obtenidos y compararlos con las dinámicas de eliminación de huevos y cargas parasitarias detectadas de manera global en la región geográfica analizada. Las muestras fueron recogidas al azar dentro de cada uno de los lotes productivos en la explotación. Habiéndose realizado control coprológico posterior a la desparasitación para analizar la eficacia del mismo. 

Analizando las infecciones patentes por C. daubneyi en infección pura (sin otros trematodos) el 29,7% de las muestras fueron positivas, en infección mixta con F. hepatica el 8,6% y con D. dendriticum 0,5%. 

La dinámica estacional de carga parasitaria detectada en C. daubneyi fue mayor en el mes de marzo, al igual que la de F. hepatica, aunque en la explotación en estudio las mayores contaminaciones de huevos a medio se observaron en otoño seguidas del invierno. 

Las eliminaciones de huevos en heces fueron más elevadas en C. daubneyi, entre 0,05 a 70 hpg, alcanzando su máxima eliminación en primavera seguida del otoño, mientras que en F. hepatica estuvieron comprendidas entre 0,05 y 1,85 hpg. 

En el control de parásitos digestivos en rumiantes, los antiparasitarios más utilizados en la región en estudio son la ivermectina 50%, el albendazol 21,4%, y el nitroxinil  y closantel ambos en el 14,3% de los casos (Fernández et al., 2024). En la explotación en estudio las últimas desparasitaciones se han llevado a cabo con ivermectina en invierno y con nitroxinil en primavera una vez y otra en verano.  

Los resultados obtenidos, han posibilitado conocer la prevalencia de C. daubneyi en la región geográfica en estudio, así como la existencia de parasitaciones mixtas con F. hepatica, si bien bajas de forma global 8,6%, más frecuentes en la explotación analizada 16,8% de los casos. 

La utilización de técnicas coprológicas antes y después de la realización de la administración de tratamientos antiparasitarios, han permitido conocer su eficacia, además de posibilitar establecer pautas de desparasitación selectivas y estratégicas teniendo en cuenta los resultados obtenidos y los factores epidemiológicos más relevantes. 

Por último, el análisis conjunto de los resultados coprológicos y los tratamientos antiparasitarios realizados fueron la base para poder modificar la administración de productos farmacológicos y decidir qué antiparasitario administrar y cuándo, para mejorar el control de los endoparásitos digestivos y en este caso, el control de C. daubneyi cuando se identifique un aumento en su prevalencia. Recordando que, el único fármaco con eficacia reconocida y del que se especifica su uso para el tratamiento de este paranfistómido es la oxiclozanida, pero hay más, en los que al menos se describe eficacia parcial y reducción de la eliminación de huevos al medio. 

 

 

PULMONES SANOS EN TERNERAS AGRUPADAS A EDADES TEMPRANAS, ¿MITO O REALIDAD?

LAURA MOLINA MORENO1

(1)-RUSAMA GANADERÍA S.L

PULMONES SANOS EN TERNERAS AGRUPADAS A EDADES TEMPRANAS, ¿MITO O REALIDAD?

HEALTHY LUNGS IN DAIRY
CALVES GROUPED AT EARLY AGES, MYTH OR REALITY?

Molina L¹, Maroto F ², Tejero C ³

¹ Rusama Ganadería S.L, Pozoblanco 14400, España

2 Departamento de Producción Animal, Universidad de Córdoba, Córdoba 14071, España

3 MSD Salud Animal, 37008, Salamanca, España.

Introducción Uno de los sistemas más frecuentes de manejo en ganaderías lecheras, ha sido el alojamiento de las terneras individualmente para posteriormente agruparlas tras el destete, aunque cada vez más se está implantando el alojamiento
en grupos en la fase lactante.

Con
el agrupamiento temprano se han observado numerosos beneficios para el animal:
mayor flexibilidad de comportamiento (Babu y col., 2004), mejora del consumo de alimento sólido, aumento de la ganancia media diaria (Costa y col., 2016) y reducción del estrés al destete (De Paula Viera y col.,2010), así como beneficios para el ganadero ya que mejora la eficiencia de la mano de obra
(Sinnot y col., 2021) y para el consumidor, que con el alojamiento en grupo
mejora su percepción sobre el bienestar de las mismas.

En contrapartida nos encontramos con diferentes retos para el animal con un posible aumento de comportamientos de agresividad o competencia (Herrmann y Knierim, 1999) o de succión cruzada y mayor dificultad para mantener la salud (Vasseur y col., 2010).

La posibilidad de propagación de enfermedades entre terneras alojadas en grupos es una preocupación (Svensson y Liberg. 2006). El síndrome respiratorio bovino (SRB) es uno de los principales desafíos asociados con la recría (Johnson y col., 2017); este puede reducir el bienestar de las terneras, las tasas de crecimiento, longevidad, producción de leche (Buczinski y col., 2021) y aumentar el uso de antimicrobianos. Hasta la actualidad no disponemos de suficiente información para la toma de decisiones en cuanto a cuál es el mejor método de alojar a las terneras para garantizar su salud respiratoria (Ollivett., 2020). 

Objetivos

1) Evaluar el impacto del agrupamiento temprano en la salud pulmonar (SP) de las terneras en comparación con el sistema tradicional de alojamiento individual (AI), analizando diferentes escenarios de manejo.

2) Determinar
el impacto de la salud pulmonar de estos dos sistemas de alojamiento en la fase
de postdestete.

Materiales y métodos

El presente estudio se llevó a cabo de 2020 a 2024 en 12 granjas con diferentes tipos de alojamiento (6 con alojamiento individual en el período lactante y 6 con agrupamiento temprano) en diferentes localizaciones geográficas (noroeste y sur de España), relacionando la SP con el sistema de alojamiento.

La SP se valoró mediante ecografías pulmonares (EP) realizándose un total de 4.672 siguiendo la clasificación desarrollada por Adams y Buczinski (2016), 

Se analizó el número de animales con consolidación pulmonar (CP) detectados en cada una de las fases (lactantes y postdestete), en función del tipo de alojamiento y el porcentaje de animales que persistieron con neumonía al cambiar de una fase a otra.

Resultados y discusión

Escenario 1. Granjas con casetas individuales y agrupamiento tras el destete. En 6 granjas, con 1.642 EP, se observó que entre el 19-65% de los animales presentaron CP durante el AI. Cuando se agrupan tras el destete, aumentó ligeramente este porcentaje (32-65%). En casi todos los casos, entre la mitad y 2/3 de los animales con CP tras el agrupamiento, ya habían presentado lesión durante el AI. Escenario 2. Granjas con casetas individuales en los primeros días, agrupamiento temprano en casetas colectiva y nuevo reagrupamiento tras el desteteEn 2 granjas, con 1.023 EP, el porcentaje con CP en AI osciló entre un 5-28%. Cuando son agrupadas por primera vez, el porcentaje de CP aumentó entre un 16-65%. Entre un 9-26% de las CP tras el agrupamiento, ya estaban presentes en el AI. Escenario 3. Granjas con casetas individuales en los primeros días, nodriza en fase lactante y nuevo reagrupamiento tras el destete. En 4 granjas, con 2.007 EP, se observó que las terneras con CP en AI oscilaron entre un 9-28%. Respecto al porcentaje de CP en el agrupamiento en nodrizas, fluctuó entre el 28-79%. Tras el destete, entre el 34-78% de las terneras presentaron CP. Cabe destacar que mientras que los animales CP en AI no fueron en general los mismo que los animales con CP en la nodriza, ocurrió lo contrario tras el destete, es decir, la mayor parte de los animales con lesión tras el destete ya la tuvieron en la nodriza.

Conclusiones

Aunque el agrupamiento aumenta las lesiones en comparación con el alojamiento individual inicial, el porcentaje de lesiones en explotaciones con agrupamiento temprano es similar al de aquellas que mantienen a las terneras en casetas hasta el destete.

La variabilidad entre explotaciones sugiere que otros factores específicos de cada granja (encalostrado, nutrición, densidad animal, calidad del aire, sistemas de agrupamiento, prevención, diagnóstico, etc.) influyen de forma determinante en el número de lesiones observadas.

Las
explotaciones con problemas iniciales en fase lactante suelen mantenerlos en
etapas posteriores.

En resumen, el factor ganadería es más determinante en el porcentaje de lesiones pulmonares que el tipo de alojamiento, por lo que optimizar las prácticas de manejo es clave para reducir el riesgo de transmisión de enfermedades.

Instinto materno en la gestación: transferencia de microminerales madre-cría en vacuno lechero

Laura Fresco Rey1, Belén Larrán Franco2, Lucas Rigueira Rey1, Candela Fernandez-Villa1, Marta Miranda Castañón1

(1)-Hospital Veterinario Universitario Rof-Codina. Facultad Veterinaria. USC. Lugo (2)- Facultad Veterinaria. USC. Lugo

Introducción y
objetivos

Durante la
gestación, la vaca aporta al feto nutrientes esenciales a través de la sangre y
la transferencia placentaria para asegurar su desarrollo. En ellos se incluyen
los microminerales, imprescindibles para el correcto funcionamiento de los
mecanismos antioxidantes y del sistema inmune (1, 2). Al nacer, este aporte
continúa gracias a la ingestión del calostro. Sin embargo, se sabe que la leche
materna es una fuente limitada de la mayoría de los oligoelementos durante las
primeras etapas de la lactancia neonatal. Para subsanar esto, el hígado fetal
tiene la capacidad de acumular microminerales y formar, de este modo, una reserva
útil durante la vida posnatal, aunque la adecuación de esta reserva depende, a
su vez, del estado mineral de la madre. Así, el objetivo de este estudio fue conocer
la relación entre los niveles de microminerales de la madre y su cría para
detectar posibles tendencias interacciones entre ellos, ya que su
déficit puede dar lugar a importantes pérdidas productivas y múltiples
patologías.

Material y métodos

Se tomaron muestras
pareadas de sangre de 52 vacas multíparas de raza Holstein y sus 52 terneras
una vez ingerido el calostro. Todos los animales tenían un manejo convencional
y una dieta estándar con ración a medida suplementada con un corrector vitamínico-mineral
para cumplir los requerimientos productivos.
Las
muestras se sometieron a un procedimiento simple de digestión ácida y los
niveles de microminerales (Co, Cr, Cu, Fe, Mn, Mo, Se, Zn) se analizaron por
Espectroscopia de Emisión con Fuente de Plasma Acoplado (ICP–MS) en el
laboratorio del Servicio de Asesoramiento y Análisis Mineral de la Universidad
de Santiago de Compostela (USC).

Resultados y
discusión

Los niveles de Co,
Cu, Fe y Se en suero fueron significativamente más altos (P<0.001) en
las vacas que en las terneras, mientras que el Zn fue significativamente mayor
en la terneras (P<0.001); siendo los niveles de Cr, Mn y Mo muy
similares en ambos grupos (P>0.9). El porcentaje de deficiencia fue
superior en las vacas, siendo el Se el elemento más deficitario (73.1%),
seguido del Zn (44.2%), el Cu (36.5%) y el Co (13.5%). En las terneras, el Co
(26.9%) y el Mn (11.5%) fueron más deficientes que en sus madres. Por otro
lado, el Se fue el elemento más deficiente en las madres (73.1%) y el que
presentó menor deficiencia en las terneras (5.8%). Las concentraciones de Cr,
Cu, Mn, Mo y Se en el suero de la madre se correlacionaron positivamente con
los niveles en suero de las terneras, siendo la correlación más potente la del
Se (P <0.01; r=0.618).

Está descrito que
los niveles de Cu, Fe, Se y Zn en hígado son mayores en los fetos que en las
vacas, mientras que las ratios de Co, Mn y Mo son menores (4). La reserva
hepática del feto permite que mantengan los niveles necesarios para la función
metabólica y enzimática, manteniendo niveles de normalidad en sangre (3). De
hecho, las terneras de nuestro estudio presentaban porcentajes de deficiencia
muy bajos, en relación con sus madres, de esos microminerales que se acumulan
en el hígado (Cu, Fe, Se y Zn), mientras que presentan mayor porcentaje de
deficiencia de los microminerales que acumulan en menores cantidades en el
hígado (Co, Mn), que fueron los elementos más deficitarios. Por tanto, las
madres, aunque presenten niveles marginales de Se, Zn o Cu garantizan una buena
reserva a las terneras, priorizando la reserva mineral del feto (4).

Conclusiones

Estos resultados
corroboran la transferencia micromineral madre-cría, ya sea vía
transplacentaria o por el calostro. De este modo, puede concluirse que la madre
prioriza la reserva mineral del feto, asegurando un estatus micromineral
correcto al recién nacido, incluso a costa de sus propias reservas. Por ello,
es de vital importancia garantizar un correcto aporte vitamínico-mineral en
base a los déficits detectados en el rebaño.

1: Palomares, 2022 https://doi.org/10.3390/ani12202839

2: Swecker Jr., 2023 https://doi.org/10.1016/j.cvfa.2023.05.001

3: Suttle 2022 https://www.cabidigitallibrary.org/doi/book/10.1079/9781789240924.0000

4: Van Saun 2023 https://doi.org/10.1016/j.cvfa.2023.06.003

Estudio descriptivo del comportamiento de celo y la fase folicular en vacas Holstein mediante monitoreo de actividad con dispositivos RUMI.

Antia Accion1, Elio López2, Carlota Antelo2, Jacobo Álvarez3, Lucia Vidal3, Cristina Pisón3, Renato Barrionuevo3, Uxía Yáñez3, Juan José Becerra4, Ana Isabel Peña3, Pedro García Herradón4, Luis Ángel Quintela5

(1)-Reproducción y obstetricia, Departamento de Patología Animal, Facultad de Veterinaria, USC, Lugo, España. (2)-3Innogando, A Graña, Abadín, Lugo, España (3)-1Reproducción y obstetricia, Departamento de Patología Animal, Facultad de Veterinaria, USC, Lugo, España.
(4)-1Reproducción y obstetricia, Departamento de Patología Animal, Facultad de Veterinaria, USC, Lugo, España.2Instituto de Biodiversidade Agraria e Desenvolvemento Rural (IBADER), USC, Lugo, España. (5)-1Reproducción y obstetricia, Departamento de Patología Animal, Facultad de Veterinaria, USC, Lugo, España. 2Instituto de Biodiversidade Agraria e Desenvolvemento Rural (IBADER), USC, Lugo, España.

El celo es una fase clave en la reproducción bovina, indicando el momento óptimo para la inseminación (Reith and Hoy, 2018). Este período, que dura entre 12 y 18 horas dentro de un ciclo de aproximadamente 21 días, es difícil de detectar por sus señales, cada vez más sutiles y breves. Durante el estro, las vacas muestran cambios físicos y de comportamiento, como mayor actividad física, menor descanso y rumia, menor consumo de alimento, mayor vocalización, secreción de moco vaginal y fluctuaciones hormonales, como aumento de estrógeno y disminución de progesterona, además de cambios en la temperatura corporal (Riaz et al., 2023; J. B. Roelofs et al., 2005). La intensificación del sector lechero y los estándares de calidad han impulsado el uso de tecnologías avanzadas para monitorizar la salud y la actividad del ganado. (Michelena et al., 2025). En este marco, el presente estudio busca caracterizar y monitorizar el celo mediante el dispositivo RUMI (Innogando, España).

En este estudio se utilizaron 47 vacas Holstein, de las cuales se incluyeron las 31 que salieron en celo tras un protocolo de inducción del celo (producción media normalizada a 305d de 11.050 kg en primíparas y 14.057 kg en multíparas). El protocolo utilizado fue un G6G modificado donde se suprimió la última Gonadotropine Release Hormone (GnRH) para permitir la ovulación espontanea. El día 0 se administraron 25 mg de Dinoprost, el día dos y el nueve 0,1 mg de Gonadorelina y el día dieciséis 25 mg de Dinoprost (Dinoprost: Enzaprost®; Gonadorelina: Cystoreline®; Ceva Salud Animal, S.A.). La detección del comportamiento de celo se realizó mediante los collares RUMI. A partir de las 48 h después de la administración de la última prostaglandina, se realizaron exploraciones ecográficas de los ovarios cada 12h para determinar el diámetro del folículo preovulatorio. Se consideró que la vaca había ovulado cuando, en una exploración, el folículo preovulatorio observado en la anterior ya no estaba presente. De cada vaca, se tomaron datos de momento de inicio de celo, máxima actividad de celo ( determinado en función del índice de celo proporcionado ppor el collar de actividad), fin de celo con el collar RUMI. Este collar cuenta con sensores de movimiento y acelerómetro junto con algoritmos de análisis de comportamiento para identificar los patrones característicos de cada parámetro en cada individuo. Por otra parte, mediante la ecografía se determinó el momento de la ovulación y el diámetro del folículo preovulatorio. Se realizó un análisis descriptivo (media, desviación, máximos y mínimos y frecuencias) utilizando el programa SPSS 28.0 (SPSS Inc., Chicago, IL, EE. UU.). 

La duración media de los celos fue de 12 ±4.34 (6 – 21h), detectando la máxima actividad a las 5,27 ±4.05 (2 – 10h).  El inicio del celo se repartió proporcionalmente entre la noche, la mañana y la tarde (36,7 %, 30%, 33,33% respectivamente). La ovulación ocurrió de media a las 27,47± 5.42 h desde el inicio del celo (10 – 39). La media del tiempo transcurrido entre el inicio de la actividad y la ovulación obtenido en este estudio, así como el rango en el que se produce, son similares a los reportados por otros autores (Aungier et al., 2015; Roelofs et al., 2005), con pequeñas diferencias que podrían ser explicadas tanto por la variabilidad individual como por la frecuencia en la que los diferentes dispositivos proporcionan información sobre la actividad (1h frente a 2h). Sin embargo, la duración del celo fue menor que lo recogido en estudios más antiguos (18-20) (Centurión et al., 1994; González et al., 1993). Las ovulaciones se produjeron con un folículo dominante de 21,15±4.57 mm de media (10,88 mm – 31,13 mm). El tamaño medio del folículo preovulatorio fue mayor que los observados por otros investigadores en vacas de alta producción (Lopez et al., 2004; Mokhtari et al., 2016). 

Los cambios observados en la duración del celo y las características del folículo preovulatorio, en comparación con estudios previos, podrían estar vinculados al impacto de la intensificación de los sistemas de producción, así como a diferencias en la genética y el manejo. Estos hallazgos destacan la complejidad de detectar el celo en vacas lecheras, debido a su breve duración y a la variabilidad en las señales asociadas. Dicha variabilidad subraya la necesidad de continuar investigando para comprender mejor los factores que afectan la detección del celo en vacas de alta producción.

 

Aungier et al. 2015. J. Dairy Sci. 98: 1666–1684. 

Centurión et al., 1994. Livest. Res.  Rural Develop. 6.

González et al., 1993. Arch. Latinoam. Prod. Anim.1, 163–174.

Lopez et al. 2004. Anim. Reprod. Sci. 81: 209–223. 

Michelena
et al., 2025. Neurocomputing 618.

Mokhtari et al., 2016. Theriogenology 85, 747–753

Reith and
Hoy, 2018. Animal 12, 2 398-407.

Riaz et
al., 2023. Animals 13, 1425.

Roelofs  et al. 2005. Theriogenology. 64: 1690–1703.

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