Muertes repentinas en terneros jóvenes por hepatitis vírica aguda.

Juan Francisco García Marín1, C. Fernández Rodríguez2, L. Quevedo Sánchez3, J. González Fernández4, C. Pérez Martinez1, JM. San Miguel5

(1)-Facultad de Veterinaria, Universidad de León (2)-JANDAVET, S.L (3)-COREN
(4)-Micros León (5)-Zoetis Spain S.L.U.

Se describen casos de muerte súbita por hepatitis aguda en terneros de cebo jóvenes, localizados en Andalucia (Cádiz) y Galicia (Orense). En el caso de Andalucía se trataba de una explotación de 150 nodrizas produciendo terneros cruce con Azul Belga. Las nodrizas son vacunadas anualmente frente a enterotoxemia y a IBR (vacuna atenuada) y revacunadas posteriormente con inactivada, los terneros para venta a cebo no se vacunan. Entre estos últimos murieron dos animales de 41 y 53 días de edad de forma súbita, no observándose signos clínicos previos. El segundo caso (Galicia) se presentó en un cebadero en un grupo de 123 terneros cruce Frisón y Azul Belga. Los mismos habían recibido un programa vacunal normalizado frente a BRSV, PI3, BVD y Clostridios, antes de aparecer las muertes, que afectaron a 8 terneros entre 60 y 75 días de edad. Los mismos presentaron debilidad del tercio posterior y signos clínicos nerviosos, pero no respiratorios, horas antes de su muerte aguda. Ambos casos se presentaron en noviembre y diciembre de 2025. Todos los terneros tenían buena condición corporal.

Se realizó la necropsia de tres animales (uno del primer caso y dos del segundo) enviando muestras de tejidos para su estudio histopatológico. Las lesiones macroscópicas más evidentes fue la presencia de hepatomegalia manifiesta y la observación en la superficie hepática y a la sección de este de un marcado dibujo lobulillar representativo de una grave lesión. Otras lesiones macroscópicas observadas fueron hemorragias pulmonares en un ternero y posible neumonía proliferativa en otro, así como ictericia muy evidente en todos ellos. Microscópicamente, se observó tumefacción y disociación hepatocitaria difusa, con presencia de numerosos hepatocitos con hipercromatosis parietal, cariorexis, lisis de numerosos de ellos llegando a formar pequeños focos necróticos. También se observó intensa colestasis. Un número apreciable de hepatocitos mostraron cuerpos de inclusión intranucleares. Estas alteraciones se corresponden con infección aguda-sobreaguda por herpesvirus. Mediante el empleo de IHQ se confirmó la presencia de este virus.

La presentación de la forma hepática aguda o sobreaguda de hepatitis por herpesvirus, como lesión principal y causa de la muerte, es una presentación infrecuente de IBR, la cual debería ser considerada en los casos de muerte súbita en terneros jóvenes.

Uso de la ecografía en modo Doppler en la detección de patologías uterinas en el ganado vacuno.

Antía Acción Carro1, Jacobo Álvarez2, Renato Barrionuevo3, Álvaro Martín Rivero4, Juan José Becerra2, Ana Isabel Peña3, Luis Ángel Quintela2, Uxía Yáñez3

(1)-1 Unidad de Reproducción y Obstetricia, Departamento de Patología Animal, Facultad de Veterinaria, Universidade de Santiago de Compostela, Avda. Carballo Calero s/n, 27002 Lugo, Spain; 2 Instituto de (2)-1 Unidad de Reproducción y Obstetricia, Departamento de Patología Animal, Facultad de Veterinaria, Universidade de Santiago de Compostela, Avda. Carballo Calero s/n, 27002 Lugo, Spain; 2 Instituto de Biodiversidade Agraria e Desenvolvemento Rural (IBADER), Universidade de Santiago de Compostela, Lug (3)-1 Unidad de Reproducción y Obstetricia, Departamento de Patología Animal, Facultad de Veterinaria, Universidade de Santiago de Compostela, Avda. Carballo Calero s/n, 27002 Lugo, Spain;
(4)-1 Unidad de Reproducción y Obstetricia, Departamento de Patología Animal, Facultad de Veterinaria, Universidade de Santiago de Compostela, Avda. Carballo Calero s/n, 27002 Lugo, Spain.

Las enfermedades uterinas afectan aproximadamente a la mitad del ganado vacuno lechero durante el postparto (Debertolis et al., 2016), causando alteraciones de la fertilidad al alterar la función uterina y ovárica. Las pérdidas económicas generadas por enfermedades uterinas son debidas a la infertilidad, al aumento del sacrificio por no concebir, a la reducción de la producción de leche y al incremento de costos derivados del tratamiento (Farghali et al., 2022). Es necesario considerar que el flujo sanguíneo juega un papel importante en los procesos inflamatorios, caracterizado por la vasodilatación. Este hecho, sumado a que la irrigación sanguínea sufre grandes cambios durante el periodo postparto, hace interesante el uso del modo Doppler para detectar estas variaciones con respecto a las condiciones fisiológicas después del parto (Sharma et al., 2024). Aunque en bovino el uso del Doppler para diagnosticar patologías uterinas en el postparto continúa en desarrollo, en especies como las yeguas ya se han obtenido resultados prometedores: la combinación del Doppler con el análisis automatizado de la imagen ha demostrado ser eficaz para la detección de endometritis (Da Silva-Álvarez et al., 2022). En este contexto, en el siguiente estudio se pretendió analizar la adecuación de la ecografía en modo Doppler color para la detección de patologías uterinas inflamatorias en el ganado bovino, en comparación con la realización de citologías endometriales y la ecografía en modo B.

Se incluyeron 57 vacas de aptitud láctea de más de 60 días postparto, a las que se les practicó una exploración ecográfica transrectal del aparato reproductor. Mediante ecografía en modo B, se evaluó el útero para determinar la presencia o ausencia de contenido uterino, considerándose patológico aquel de aspecto hiperecogénico compatible con contenido purulento. Posteriormente, se utilizó el modo Doppler color para evaluar la irrigación de la pared uterina de forma subjetiva en base a la cantidad e intensidad de la señal de acuerdo a una escala: grado 1 (escasa irrigación), grado 2 (irrigación moderada) y grado 3 (irrigación abundante). Para ello, el transductor se posicionó de forma sistemática en la misma región del cuerpo uterino, realizando un corte longitudinal en todas las exploraciones, con el fin de minimizar la variabilidad. Además, se realizó una citología endometrial mediante “cytobrush”, considerándose positiva la muestra cuando el porcentaje de neutrófilos polimorfonucleares (PMN) fue superior al 2,5% (Ricci et al., 2017). Los datos obtenidos se analizaron mediante tablas de contingencia y pruebas de chi-cuadrado de Pearson. Se consideraron diferencias estadísticamente significativas aquellas con un valor de p < 0,05.

La exploración ecográfica en modo B resaltó la presencia de contenido uterino en el 36,8% (21/57) de los animales, mientras que el 63,2% (36/57) no presentó hallazgos ecográficos compatibles con patología. En la evaluación Doppler color, el 19,7% (11/57) de las vacas mostró incremento de la irrigación uterina, frente al 80,3% (46/57) que no presentó alteraciones vasculares. Se observó una asociación estadísticamente significativa entre los hallazgos ecográficos en modo B y el Doppler color (p < 0,05), de modo que los animales con contenido uterino presentaron con mayor frecuencia incremento de la vascularización. Respecto al diagnóstico de endometritis citológica, el 31,58% (18/57) de las vacas se clasificaron como positivas. No se encontró una asociación significativa entre el resultado Doppler y la presencia de endometritis citológica, ni entre la ecografía en modo B y dicho diagnóstico citológico (p > 0,05).

Los resultados obtenidos indican que el Doppler color se asocia con los hallazgos ecográficos del útero, lo que sugiere que el incremento de la vascularización uterina refleja procesos inflamatorios detectables mediante ecografía en modo B. Este hallazgo respalda el uso del Doppler como herramienta complementaria, incluso cuando los cambios estructurales son leves. Sin embargo, la ausencia de una asociación significativa entre el Doppler color y la endometritis citológica sugiere que la presencia de infiltrado leucocitario no siempre se correlaciona con el aumento de la irrigación uterina. Dado que la inflamación incluye un componente vascular caracterizado por vasodilatación e incremento del flujo sanguíneo, el Doppler podría reflejar preferentemente esta respuesta vascular, presente tanto en la endometritis clínica como subclínica, más que la respuesta celular local. Las principales limitaciones del estudio incluyen el reducido tamaño muestral y la falta de información clínica, como los días postparto, por lo que se requieren estudios con mayor número de animales, especialmente en el postparto temprano, para definir con mayor precisión su valor diagnóstico.

Bibliografía

Da Silva-Álvarez, E. et al. (2022). Reprod. Domest. Anim., 57(S5), 98–102. [https://doi.org/10.1111/rda.14132](https://doi.org/10.1111/rda.14132)

Debertolis, L. et al. (2016). J. Vet. Sci., 17(2), 189. [https://doi.org/10.4142/jvs.2016.17.2.189](https://doi.org/10.4142/jvs.2016.17.2.189)

Farghali, H. A. et al. (2022). Theriogenology, 181, 147–160. [https://doi.org/10.1016/j.theriogenology.2022.01.023](https://doi.org/10.1016/j.theriogenology.2022.01.023)

Ricci, A. et al. (2017). Theriogenology, 94, 86–93. [https://doi.org/10.1016/j.theriogenology.2017.02.006](https://doi.org/10.1016/j.theriogenology.2017.02.006)

Sharma, P. et al. (2024). Vet. Res. Forum, Online First. [https://doi.org/10.30466/vrf.2023.2013227.4033](https://doi.org/10.30466/vrf.2023.2013227.4033)

Evaluación a campo de estrategias vacunales frente a la queratoconjuntivitis infecciosa bovina en Uruguay

Sebastián Rossi Hernández1, Valentina Skuras1, Eliana Rodriguez1, José Betancurt1, Laureana De Brun1

(1)-Facultad de Veterinaria, Universidad de la República, Uruguay

La queratoconjuntivitis infecciosa bovina (QIB) es una enfermedad ocular altamente contagiosa del ganado vacuno, con importante impacto económico, cuyos principales agentes en Uruguay son Moraxella bovis y Moraxella bovoculi (1). Su incidencia aumenta en primavera y verano, asociada a la radiación ultravioleta y a factores de manejo que afectan la respuesta inmunitaria (2). Si bien existen vacunas comerciales, su eficacia a campo es variable y estudios previos no evidencian reducción del riesgo de infección ni mejoras productivas (3). Esta limitación se atribuye a la diversidad antigénica y capacidad de mutación de M. bovis, así como a la falta de concordancia entre cepas vacunales y circulantes (4). Por ello, el objetivo de este trabajo fue comparar la protección a campo de una autovacuna elaborada con aislamientos del establecimiento afectado frente a una vacuna comercial.

El estudio contó con la aprobación de la Comisión Honoraria de Experimentación Animal (CEUA, protocolo N.º 1921). Se utilizaron 57 terneros y terneras Hereford, criados a campo natural al pie de la madre, pertenecientes a un establecimiento con antecedentes de QIB y sin inmunización previa. Los animales se distribuyeron en tres grupos: vacuna comercial (VC; n=19), que contenía M. bovis inactivada (serotipos C, D y E), M. bovoculi y Moraxella ovis; autovacuna (AV; n=19), elaborada a partir de aislamientos de M. bovis del establecimiento, inactivados y formulados con adyuvante oleoso por un laboratorio comercial; y un grupo control sin vacunar (CL; n=19). La inmunización se realizó en diciembre a los tres meses de edad (D0) con revacunación a los 30 días (D30). Se efectuaron evaluaciones clínicas en los días 0, 30, 60, 106 y 147, registrándose al inicio el grado de pigmentación ocular. Durante cada muestreo se realizó un examen oftalmológico bilateral, utilizando un score clínico de 1 a 4 según severidad y pronóstico, donde los grados 1 a 3 se establecen según la gravedad de la lesión y el 4 corresponde a la cicatrización (5). En los animales con lesiones se realizaron hisopados conjuntivales para aislamiento e identificación bacteriana en agar sangre ovina al 4%. Los datos fueron analizados mediante estadística descriptiva y prueba de Chi2.

Se analizó la frecuencia y severidad de lesiones clínicas por grupo en los distintos muestreos. Al D30, se observaron pocos animales afectados: 2/19 en el grupo VC (1 grado 1, 1 grado 2), 1/19 en AV (grado 1) y 1/19 en CL (grado 1). Al D60, se registró un aumento de casos en todos los grupos: 4/19 en VC (3 grado 2, 1 grado 4), 5/19 en AV (4 grado 2, 1 grado 1) y 6/19 en CL (1 grado 3, 2 grado 2, 3 grado 1). La mayor frecuencia de casos se observó al D106: 7/19 en VC (2 grado 4, 2 grado 2, 3 grado 1), 8/19 en AV (2 grado 4, 6 grado 1) y 8/19 en CL (2 grado 4, 2 grado 2, 4 grado 1). Hacia el final del ensayo (D147), la frecuencia de lesiones disminuyó en todos los grupos: 3/19 en VC (1 grado 4, 2 grado 1), 2/19 en AV (grado 1) y 1/19 en CL (grado 1).

A lo largo del ensayo, todos los grupos presentaron signos clínicos de QIB con variabilidad en la severidad de las lesiones, sin observarse diferencias significativas entre tratamientos en el número total de animales afectados ni en la distribución de los grados clínicos. No se detectaron diferencias entre la autovacuna y la vacuna comercial, lo que sugiere la necesidad de considerar el uso de nuevos aislamientos para la elaboración de vacunas. El análisis microbiológico de hisopados subconjuntivales permitió aislar colonias compatibles con Moraxella spp., confirmando la presencia del agente en el rodeo. En relación con la pigmentación ocular, los animales con pigmentación completa presentaron una menor proporción de lesiones clínicas en comparación con aquellos con pigmentación parcial o ausente, lo que sugiere una menor susceptibilidad a la enfermedad en animales con mayor pigmentación ocular.

En conclusión, no se observaron diferencias en la incidencia de QIB entre los animales vacunados y el grupo control, ni entre aquellos inmunizados con autovacuna o vacuna comercial.

 

1-Sosa et al., (2015). DOI:10.3855/jidc.6222

2-Arnold, M. (2012). University of Kentucky Cooperative Extension Service, ID-135

3-O’Connor et al., (2019). DOI:10.1111/jvim.15633

4-Lepper et al., (1992). DOI:10.1016/0378-1135(92)90104-2

5-Cardozo, E. (2007). 5° Jornadas Técnicas Veterinarias, Montevideo, Uruguay, p 56

Estudio de la dinámica de las lesiones pulmonares subclínicas en terneros lactantes dentro de un mismo corral en un cebadero comercial

Joan Tutusaus1, Lorenzo Fraile2, Ramón Armengol2

(1)-Departamento de Ciencia Animal, ETSEA, Universitat de Lleida, 25198 Lleida, España,
Veterinario clínico libre.
(2)-Departamento de Ciencia Animal, ETSEA, Universitat de Lleida, 25198 Lleida, España,
Agrotecnio Research Center, Universitat de Lleida, 25198 Lleida, España

Introducción

El
Síndrome Respiratorio Bovino (SRB) es la patología que más impacto tiene en la
salud de los terneros de cebo, en el consumo de antimicrobianos y en la
economía de las explotaciones. Si bien los terneros lactantes recién llegados a
la explotación acostumbran a presentar un buen estado de salud, el SRB se
extiende por todo el lote rápidamente. Para minimizar los efectos del SRB es
importante establecer pautas vacunales y determinadas medidas de manejo. Una de
ellas tradicionalmente ha sido segregar los terneros enfermos del lote y
alojarlos a parte, en la enfermería, para así evitar el contacto directo con
terneros sanos y reducir la velocidad de transmisión del SRB. El objetivo del
presente trabajo ha sido monitorizar 5 lotes de terneros mediante ecografía
pulmonar y valorar si la convivencia de terneros sanos con enfermos, dentro de
un mismo corral, es realmente un factor de riesgo para desarrollar SRB en los
terneros sanos o empeorarlo 3 semanas más tarde en los terneros diagnosticados
con SRB desde el inicio.

Material
y métodos

Un
total de 411 terneros lactantes con un peso medio de 60 kg y 45 días de vida,
se recriaron en una misma mamonera situada en la provincia de Lleida. Los
animales se organizaron en 5 lotes que entraron en la granja entre septiembre y
diciembre de 2025. Los terneros fueron alojados en casetas prefabricadas en
grupos de 5 o 6. Se realizó una ecografía torácica a día 1±3 para detectar
lesiones pulmonares y se reexploraron 21±3 días después, para valorar la
evolución de las mismas. La técnica de exploración y puntuación ecográfica
utilizada fue la propuesta por Ollivett et al. 2016 modificada (Ollivett et
al., 2016. Doi 10.1016/j.cvfa.2015.09.001.): (1) animales sin lesiones, (2)
presencia de líneas B o colas de cometa, (3) áreas de consolidación de 3-6 cm
de profundidad y (4) consolidación > 6 cm, efusión pleural y/o abscesos.
Para mayor simplicidad, las puntuaciones 1 y 2 se agruparon dentro de una misma
categoría (grado 2) y se consideraron sanos. Se registró el corral de
alojamiento de cada ternero y se calculó la prevalencia de enfermos subclínicos
que tenía cada corral en el momento de la primera exploración. A la
reexploración ecográfica, se calcularon prevalencias y se asoció su
probabilidad de enfermar mediante un modelo de regresión logística multivariable
para los terneros inicialmente sanos y de continuar estando enfermos para los
terneros que ya lo estaban al inicio del estudio.  El efecto corral en el modelo de regresión
logística se tuvo en cuenta como un efecto fijo. Los datos obtenidos en granja
se analizaron estadísticamente con un sistema SAS V.9.1.3 (SAS Institute Inc,
Cary, NC, USA). Ningún ternero se cambió de corral durante el período de
estudio.

Resultados

Las
prevalencias totales de los 5 lotes al inicio y final del estudio fueron las
siguientes: 22,8% y 66,7%; 35,5% y 43,5%; 7,5% y 28,8%; 31,5% y 45,2%; 36,7% y
51,8%, respectivamente. Para los animales sanos a la llegada, la probabilidad
de enfermar y la gravedad de las lesiones no está asociada con la prevalencia
que tenían en su grupo al inicio del estudio (p>0,05). Para los enfermos al
inicio, la probabilidad de seguir enfermo no está asociada con la prevalencia
inicial de su grupo (p>0,05) pero si lo está la gravedad de las lesiones al
final del estudio. Es decir, en los grupos con más prevalencia inicial, las
lesiones fueron más graves 3 semanas más tarde (p<0,05), siendo 3,2
(1,02-10,4) veces más probable que las lesiones se agravaran al final del
estudio en corrales con alta prevalencia inicial, con independencia del corral
en el que estaban alojados.

Discusión

La
velocidad de transmisión del SRB esta influenciada por varios factores. El
contacto directo entre sanos y enfermos es uno de los más importantes, aunque
esto puede ser difícil de demostrar a nivel de campo, ya que, de manera
rutinaria, los terneros pueden estar sometidos a tratamientos metafilácticos
que enmascaren este riesgo.

Sin
embargo, existe una relación clara entre corrales con elevada prevalencia de
animales con lesión al inicio y la gravedad de estas lesiones al cabo de tres
semanas. El ambiente en el que se encuentran estos animales a menudo no es
favorable para su recuperación, de hecho, estos empeoran pese a estar sometidos
a tratamiento farmacológico de curación para SRB. Así, segregar a los enfermos
subclínicos a la llegada no sólo puede ser beneficioso para el resto de los
terneros sanos, sino que debería mejorar su estado y pronóstico a los 21
días. 

Conclusión

La
convivencia de terneros con lesiones pulmonares subclínicas y animales sanos
dentro de un mismo corral no supone un riesgo significativo de enfermar para
estos últimos. La probabilidad de cronificación o empeoramiento de terneros con
lesiones pulmonares es más alta en aquellos corrales con una prevalencia
inicial elevada.

Control de criptosporidiosis neonatal en granjas de vacuno lechero mediante vacunación y/o alimentación prolongada con leche de transición. ¿Una alternativa a la metafilaxia?

laura Elvira Partida1, Carlos C2, Ana Santos3, Manuel Sarda Arés4

(1)-MSD AH (2)-Equipo Técnico Rumiantes, MSD Animal Health (3)-Pertenza, S.L.
(4)-Ganadería Sar, S.L.

Introducción

Cryptosporidium parvum (C.parvum) es un parásito zoonótico, ampliamente distribuido en explotaciones de vacuno lechero, considerado el principal agente etiológico de la diarrea neonatal entre 7-20 días de vida [1]

Su elevada prevalencia [2] y el distinto patrón de excreción de ooquistes observado en terneros asintomáticos; inicio más tardío, menor cantidad y duración[3]; reflejan la complejidad del control. La dosis infectiva, la inmunidad y las coinfecciones aparecen como factores determinantes en la aparición y gravedad de los síntomas [4] La metafilaxia con halofuginona [5] o paramomicina [6], constituye una estrategia de control frecuente.

Recientemente, una vacuna ha demostrado su seguridad y eficacia en estudios preclínicos y de campo [7]. Su uso requiere la alimentación de los terneros con calostro y leche de transición (LT) de madres vacunadas, durante los primeros 5 días de vida, dificultando la infección de las células intestinales y su replicación, minimizando la gravedad y duración del cuadro clínico [8]. Paralelamente, la LT favorece la inmunidad lactogénica y un mayor desarrollo de las vellosidades intestinales, mayor crecimiento y una mejor salud intestinal[9].

En el contexto de reducción del uso de antimicrobianos, la vacunación y alimentación con LT aparecen como alternativa a la metafilaxia para el control de la criptosporidiosis.

Objetivo

Evaluar el rol de la vacunación frente a la criptosporidiosis y la alimentación con LT durante los primeros días de vida como alternativa a la metafilaxia para el control de la DN por C. parvum en una ganadería lechera.

Material y métodos

El estudio se realizó en una ganadería gallega de 700 vacas donde previamente se confirmó la criptosporidiosis mediante un estudio longitudinal previo.

Se incluyeron 130 vacas (5-12 semanas preparto), distribuidas ciega y aleatoriamente según número y días al parto, a dos grupos de estudio: control R (vacunación rota-corona y E. coli) y experimental RC (vacunación rota-corona y E. coli + Gp40 C.parvum). Los terneros recibieron al menos 4 litros de calostro en las primeras 6 h y posteriormente LT en pool (2º-5º ordeño), hasta el quinto día. Durante el estudio se suspendió la metafilaxia con halofuginona.

Se cuantificaron los anticuerpos específicos frente a Gp40 (AC anti-Gp40) C. parvum (ELISA In house GpP40 C. parvum) en suero, calostro y LT; y en el suero de los terneros (1-3 días). Además, se valoró el encalostrado mediante Brix y ELISA IgG.

Se monitorizó la salud y consistencia fecal, dos veces por semana durante las primeras tres semanas de vida y se pesó individualmente al nacimiento y a los 21+3 días. Y en 40 terneros centinelas, se tomaron 5 muestras fecales (semanas 1-3) para el recuento de ooquistes, aplicando dos técnicas: cámara de Neubauer y tinción modificada de Ziehl-Neelsen.

Resultados y discusión

El grupo RC presentó títulos logâ‚‚ de AC anti-Gp40 superiores en todas las muestras (suero preparto 15,92 vs 10,23; calostro 19,13 vs 13,29; LT 15,26 vs 10,31; sueros neonatos 16,83 vs 10.69).

Si bien en la monitorización de 102 terneros, no encontramos diferencias significativas entre RC y R en mortalidad por diarrea (1,89 vs 2,04%, respectivamente), ganancia media diaria (461,7 vs 507,5 gr/d), ni en puntuación total de consistencia fecal (78,9 vs 78,1% de heces sin diarrea). Lo que podrían atribuirse tanto al efecto positivo de la LT sobre la salud intestinal y la criptosporidiosis [9], como a la reducción de la presión de infección a nivel de rebaño al incluir un 50% de terneros del grupo vacunado[7].

Sin embargo, el score fecal fue significativamente menor en RC, entre los días 10-12 (34,9 vs 43,2 %) y hubo una menor proporción de terneros con puntuación de diarrea recurrente (20.8% vs. 34.7%), mostrando como la vacuna reduce la duración de los síntomas.

Además, el análisis fecal evidenció un retraso en la excreción de ooquistes en el grupo RC, tanto en el análisis semicuantitativo (19-21 días vs 10-12 días), como cuantitativo (inicio: día 9 vs. 7; pico de excreción: 16-18 vs. 10-12 días); mostrando además una menor carga parasitaria. Estos hallazgos sugieren que los Ac anti-Gp40 vacunales limitan la replicación de C. parvum mediante inmunidad pasiva anti-gP40, mostrando un patrón similar a la metafilaxia [10] o a los terneros con menor sintomatología, facilitando la respuesta inmune frente al parasito.

Conclusión

En esta granja, la vacunación frente a C. parvum combinada con leche de transición incrementó la inmunidad lactogénica, redujo la duración y gravedad de la diarrea neonatal y retrasó la excreción de ooquistes, constituyendo una alternativa eficaz y sostenible a la metafilaxia.

[1] López-Novo., 2023 “Tesis Doctoral. USC”.

[2] Díaz et al., 2021. Doi:10.3390/ani11020256.

[3] Zambriski et al., 2013. Doi:10.1016/j.vetpar.2013.04.022.

[4] Foster and Smith., 2009. Doi:10.1016/j.cvfa.2008.10.013.

[5] Brainard et al., 2021. Doi:10.1017/S0031182020002267.

[6] Aydogdu et al., 2018. Doi: 10.22456/1679-9216.88162.

[7] Reijnders et al., 2025. Doi:10.3390/ani15020132.

[8] Timmermans et al., 2024 Doi: 10.1016/j.vetvac.2024.100054

[9] Renaud and Steele, 2025. Doi: 10.3168/jdsc.2024-0708.

[10] Niine et al., 2017. Doi: 10.1016/j.rvsc.2017.12.015.

EVALUACIÓN DE LA RELACIÓN ENTRE LA TEMPERATURA VAGINAL, CERVICAL Y RECTAL Y EL TAMAÑO DEL CUERPO LÚTEO EN EL DÍA 7 POST-INSEMINACIÓN ARTIFICIAL

Mònica Llobera Balcells1, Mònica Pando Jaén1, Ángela Martínez Alfaro1, Irina Garcia Ispierto1

(1)-Universidad de Lleida

Introducción:
La temperatura del tracto reproductivo de la hembra desempeña un papel fundamental en la fisiología ovárica y en el éxito reproductivo de la vaca lechera. Diversos estudios han demostrado que los folículos ovulatorios presentan temperaturas inferiores a las de los tejidos circundantes, lo que favorece la maduración ovocitaria y la ovulación y se asocia con mayor fertilidad (López Gatius & Hunter, 2017). El cuerpo lúteo (CL) es clave para el establecimiento y mantenimiento de la gestación, ya que produce progesterona durante la fase luteal. Dado que el CL se origina del folículo ovulatorio, es posible que su desarrollo también esté influenciado por el entorno térmico del tracto reproductivo. Además, las elevadas temperaturas ambientales derivadas del estrés por calor pueden alterar la termorregulación y comprometer la fertilidad, por lo que resulta de interés analizar la relación entre la temperatura del tracto reproductivo y el desarrollo del CL.

Objetivos:
Evaluar la relación entre la temperatura vaginal, cervical y rectal y el tamaño del cuerpo lúteo el día 7 post-inseminación artificial en vacas lecheras de alta producción.

Material y Métodos:
Este estudio se realizó en una explotación comercial de 200 vacas Holstein-frisona en lactación en Lleida entre diciembre de 2018 y diciembre de 2019, con una producción media anual de 9.550 kg por vaca. Solo se incluyeron vacas sanas, sin trastornos reproductivos ni enfermedades clínicas durante el período de estudio (días –5 a 7 de la inseminación). Las vacas fueron sincronizadas mediante un protocolo de inseminación artificial a tiempo fijo (IATF). La sincronización se realizó mediante un dispositivo intravaginal liberador de progesterona combinado con GnRH (Deferelina, 100 µg de acetato de gonadorelina [6-DPhe] i.m.; Gonavet Veyx Forte, Ecuphar, Barcelona, España) en el momento de la inserción del dispositivo liberador de progesterona (CIDR, 1,38 g de progesterona; Zoetis España SL, Alcobendas, Madrid, España). El dispositivo liberador de progesterona se mantuvo colocado durante 5 días, y al momento de su retirada recibieron una dosis de cloprostenol (500 µg de cloprostenol i.m.; Virbac España SA, Barcelona, España). Veinticuatro horas y treinta y seis horas después recibieron una segunda dosis de cloprostenol y GnRH, respectivamente, y fueron inseminadas artificialmente (IA) 12 horas después.

Se utilizó una combinación de ecografía y palpación rectal manual para confirmar que una vaca se encontraba en estro y determinar el tamaño del folículo preovulatorio. Siete días post-IA se registraron el número y el tamaño de los cuerpos lúteos mediante ecografía. Se midieron las temperaturas vaginal, cervical y rectal con un termómetro digital portátil. El día 28 post-IA se diagnosticó la gestación mediante ecografía.

Antes de las mediciones de temperatura se lavaron la vulva, la región perineal y el transductor con una solución desinfectante. El transductor se introdujo en la vagina aproximadamente 10 cm, posteriormente en el canal cervical, insertándolo entre 2 y 3 cm, y finalmente se introdujo la sonda a unos 10 cm en el recto.

Para cada animal se registraron: fecha IA; paridad (primípara vs. multípara); tamaño folicular y luteal (mm) determinado mediante ecografía en el momento de la IA y 7 días después; temperaturas vaginal, cervical y rectal (°C) siete días post-IA; THI máximo (índice temperatura-humedad, indicador del grado de estrés térmico ambiental) al día de la IA.

El tamaño del CL se categorizó como mayor o menor que la media (24 mm). Se realizaron modelos de regresión logística binaria para evaluar la asociación entre las variables de temperatura y el tamaño del CL. En los modelos se incluyeron como variables independientes las temperaturas vaginal, cervical y rectal, la paridad y el THI máximo al día de la IA. Todos los análisis estadísticos se realizaron utilizando el paquete informático SPSS, versión 11.5 (SPSS Inc., Chicago, IL, EE.UU.).

Resultados:
La población final del estudio consistió en 88 vacas lactantes monovulares (33 primíparas vs. 55 multíparas). La temperatura cervical y rectal media (± DE) a los siete días post-IA fue de 38,6 °C (±1,3) y 38,5 °C (±0,5), respectivamente. El tamaño medio (± DE) del cuerpo lúteo (CL) a los 7 días post-IA fue de 24 mm (±5,6).

El análisis estadístico mostró que las vacas con temperatura cervical y rectal elevada el día 7 post-IA presentaron mayor probabilidad de desarrollar un CL de mayor tamaño. Según la odds ratio, las vacas con una temperatura cervical elevada tenían 55,2 veces (IC 95%: 9,4–323,1) más probabilidades de presentar un CL de mayor tamaño el día 7 post-IA (p < 0,001). Asimismo, las vacas con una temperatura rectal elevada tenían 22,5 veces (IC 95%: 3,9–130,2) más probabilidades de presentar un CL de mayor tamaño el día 7 post-IA (p = 0,001). La temperatura vaginal no mostró asociación significativa con el tamaño del CL.

Conclusiones:
La temperatura cervical y rectal elevada el día 7 post-IA se relaciona con un mayor desarrollo del tamaño del cuerpo lúteo. La temperatura vaginal no tuvo ningún impacto sobre el tamaño del CL.

Referencias bibliográficas

López-Gatius F and Hunter R. 2017. Clinical relevance of pre-ovulatory follicular temperature in heat-stressed lactating dairy cows. Reprod  Domest  Anim 52:366–370.

Efecto de indicadores de estrés térmico en el día de la inseminación sobre la fertilidad y las pérdidas embrionarias en vacas lecheras de alta producción

Ángela Martínez Alfaro1, Mònica Pando Jaén1, Mònica Llobera Balcells1, Irina Garcia Ispierto1

(1)-Universidad de Lleida

Introducción: El estrés por calor representa uno de los principales factores ambientales que comprometen el rendimiento productivo y reproductivo de la vaca lechera de alta producción. La capacidad del animal para mantener la normotermia depende tanto de las condiciones ambientales como de su elevada producción metabólica de calor, especialmente durante la lactación. Cuando la temperatura y la humedad ambiental superan los límites de la zona termoneutra, se dificulta la disipación del calor corporal, generándose alteraciones fisiológicas que pueden afectar negativamente a la función reproductiva.

El índice temperatura-humedad (THI) se utiliza como indicador del grado de estrés térmico, especialmente cuando supera las 72 unidades, y valores elevados se han asociado con una disminución de la fertilidad, alteraciones de la dinámica folicular, cambios hormonales y un mayor riesgo de fallo reproductivo. Además, se ha descrito que los efectos de estrés térmico no se limitan al momento de la exposición, sino que pueden prolongarse en el tiempo y afectar al desarrollo embrionario temprano y a la supervivencia gestacional.

Objetivo: Evaluar el efecto de distintos indicadores de estrés térmico en el día de la inseminación artificial sobre la fertilidad y la pérdida embrionaria en una explotación comercial de vacuno lechero de alta producción.

Las variables climáticas se analizaron tanto como continuas como categorizadas en función de la media específica de la granja.

Material y Métodos: Se realizó un estudio observacional retrospectivo en una granja comercial, analizando un total de 2.777 inseminaciones artificiales efectuadas durante periodos de estrés por calor. Las condiciones ambientales del día de la inseminación se caracterizaron mediante el índice temperatura-humedad (THI) máximo, categorizado como <72 o ≥72, así como por el número de horas diarias con THI ≥72 y ≥80.

El diagnóstico de gestación, la presencia de gestación gemelar y la pérdida gestacional se registraron como variables binarias. La pérdida gestacional incluyó la pérdida embrionaria temprana (28 634 días de gestación) y el aborto (42 655 días), evaluándose únicamente en animales previamente diagnosticados como gestantes. La asociación entre los indicadores de estrés térmico y los resultados reproductivos se analizó mediante modelos de regresión logística univariantes, expresándose los resultados como odds ratio (OR) con intervalos de confianza del 95%.

Resultados: Ninguno de los indicadores de estrés térmico evaluados en el día de la inseminación se asoció de forma significativa con la probabilidad de diagnóstico positivo de gestación. Tampoco se observaron asociaciones significativas entre las variables climáticas y la presencia de gestación gemelar ni con la pérdida gestacional en las vacas gestantes. Los resultados fueron consistentes independientemente de que las variables ambientales se analizaran como continuas o categorizadas (p > 0,05 en todos los casos).

Conclusiones: En las condiciones de esta explotación comercial de vacuno lechero de alta producción, los indicadores de estrés térmico en el día de la inseminación no se asociaron con una reducción de la fertilidad ni con un aumento de las pérdidas embrionarias. Estos resultados sugieren que un manejo adecuado de los animales, junto con protocolos reproductivos eficaces y medidas de mitigación del estrés por calor, puede contrarrestar los efectos potencialmente adversos del estrés térmico en sistemas productivos comerciales. El estudio subraya la importancia del control ambiental y del manejo integral para mantener el rendimiento reproductivo bajo condiciones de estrés térmico.

Experiencia en campo: primeros resultados del control de la dermatofitosis bovina mediante inmunización autógena

Cristina Baselga1, Celia Sanz1, Arola Rovira1, Silvia Anía1, Ana Pérez1, Ana Fernández1

(1)-Exopol SL

La tiña o dermatofitosis es una patología de distribución mundial que causa grandes pérdidas económicas en la ganadería bovina. Está causada principalmente por el hongo dermatofito Trichophyton verrucosum que provoca lesiones alopécicas circulares y secas de coloración blanca-grisácea, localizadas mayoritariamente en cabeza y cuello. En casos avanzados las lesiones llegan a cubrir grandes extensiones de la piel y frecuentemente hay prurito asociado, produciendo malestar en el animal. (2)

La tiña suele presentarse en animales jóvenes criados en sistemas intensivos, que favorecen la presencia de factores predisponentes de la enfermedad:  estado inmunitario deficiente o poco desarrollado, alta densidad de animales o manejos inadecuados. Las temperaturas cálidas y la humedad relativa elevada también favorecen la supervivencia y crecimiento de los dermatofitos, por ello suele haber brotes en los periodos más cálidos de otoño e invierno (1). La transmisión principal es el contacto directo, aunque también se vehiculiza mediante fómites contaminados (4).

Para limitar la aparición de lesiones es necesario controlar los factores de riesgo y mejorar la inmunidad específica mediante inmunoprofilaxis. Se han descrito experiencias de vacunación exitosa en países como la Unión Soviética, donde se vacunaron todos los rebaños entre 1970 y 1985, disminuyendo significativamente la incidencia de la dermatofitosis hasta el 1% (3). En Noruega, mediante la vacunación entre 1979 y 1985, se redujo la prevalencia en los rebaños de un 70% a un 14% y la incidencia de nuevos rebaños afectados pasó de un 1,7% en los años 70 a un 0.043% en 2004 (3).

Aunque existen vacunas comercializadas en algunos países, a día de hoy en España no hay ninguna vacuna registrada para esta patología. Por esta razón, se plantea el uso de autovacunas para controlar la dermatofitosis bovina, siendo éstas medicamentos inmunológicos inactivados elaborados específicamente para un rebaño o unidad epidemiológica a partir del patógeno aislado de muestras clínicas de animales de esa unidad epidemiológica. 

Material y métodos

Durante el año 2025 se seleccionaron 6 ganaderías afectadas: una de bovino de carne con dermatofitosis en casi todos animales menores de 3 años y 5 de bovino lechero con casi la totalidad de la recría afectada.  De éstas últimas, 2 ganaderías mantenían la recría en el mismo espacio que las reproductoras y las otras 3 hacían la recría en instalaciones localizadas en otro lugar.

De cada rebaño se seleccionaron animales con lesiones iniciales y se recogieron muestras mediante raspados cutáneos. En el laboratorio, se confirmó la presencia de T. verrucosum mediante qPCR y se realizó el cultivo individualizado de cada muestra para obtener el aislamiento del hongo.

Tras obtener la cepa de T. verrucosum de cada ganadería, se evaluaron las características de cada rebaño para decidir el protocolo vacunal más adecuado y se elaboraron las dosis necesarias de autovacuna para cada granja.

El protocolo de aplicación recomendado fue la primovacunación con dos dosis aplicadas en un intervalo de 3-4 semanas y recuerdos cada 4-6 meses para mantener una inmunidad homogénea y estable.

En ganaderías con jóvenes y adultos afectados se recomendó aplicar esta pauta vacunal a todo el efectivo a partir de los dos meses de vida, mientras que en rebaños con terneras afectadas solo en la instalación de recría se valoraron distintos momentos de vacunación: primovacunación en sábana a todos los animales de la recría y vacunación con dos dosis a las terneras antes de entrar en esa instalación o solo vacunación de las terneras antes de llevarlas a la recría.

Resultados y discusión

Se observó que la inmunización en sábana de todo el rebaño o grupo de animales susceptibles mejoró, el cuadro clínico evitando la aparición de nuevos animales afectados y reduciendo el avance de las lesiones en animales enfermos. En el caso de las ganaderías con movimiento de terneras a otro sitio de recría, los mejores resultados se obtuvieron en las que se aplicó la vacunación a toda la recría y además las terneras más jóvenes ya entraban con dos dosis aplicadas en origen. La vacunación del grupo de animales susceptibles permitió establecer una inmunidad homogénea en todos los animales al mismo tiempo, por lo que las terneras que llegaban bien inmunizadas a ese grupo se enfrentaban a una menor presión de infección lo cual evitaba la aparición de tiña.

Conclusiones

El estudio no ha concluido todavía y por ello los resultados deben considerarse preliminares. No obstante, se ha observado una clara disminución de dermatofitosis en las ganaderías tras el uso de la autovacuna con un correcto protocolo de aplicación, lo que confirma que esta herramienta puede ser una solución a largo plazo para controlar dicha enfermedad.

Bibliografía 

1.      Agnetti et al. 2014 Jul. Mycoses 57(7): 400-5. 

2.      Cardona-Álvarez et al. 2018. Rev Inv Vet Perú 29(3): 980-986.

3.      Lund et al. 2014. Vet Immunol and Immunopathol 158: 37–45.

4.      Pal M. 2017. Anim Husb Dairy Vet Sci Vol. 1(1): 1-3.

Evaluación de un protocolo vacunal ampliado frente al Síndrome Respiratorio Bovino en terneros mamones: impacto sanitario y productivo

laura Elvira Partida1, Javier Lillo2, Concepción Fernández3

(1)-MSD AH (2)-Equipo Técnico Rumiantes, MSD Animal Health (3)-Servicio Veterinario COREN

El Síndrome Respiratorio Bovino (SRB) es la enfermedad más importante de los cebaderos a nivel mundial, tanto por su elevada prevalencia como por su impacto económico (1). En cebaderos de mamones, constituye una de las principales causas de mortalidad y morbilidad (2), comprometiendo además la ganancia media diaria (GMD) y la eficiencia productiva.

A pesar de su importancia, en muchas explotaciones existe una notable carencia de datos objetivos e indicadores sanitarios estandarizados: no se registran de forma sistemática la morbilidad respiratoria, la tasa de recaídas, la mortalidad por SRB ni otros parámetros clave. Esta falta de información estructurada hace que, en la práctica, la comparación entre distintos protocolos vacunales se base a menudo en percepciones subjetivas, y no en indicadores objetivos que nos permitan cuantificar las posibles diferencias.

En este contexto, y ante la situación actual de reducción del uso de antimicrobianos (Reglamento (UE) 2019/6) se plantea el interés de disponer de estudios de campo que cuantifiquen el resultado sanitario y productivo de protocolos vacunales más completos, que además de incluir los principales virus respiratorios, incorporen patógenos bacterianos como Mannheimia haemolytica y virus respiratorios emergentes, como el coronavirus respiratorio bovino (BoCV); que puedan ayudar a reducir el uso de antimicrobianos.

 

OBJETIVO

El objetivo de este estudio de campo fue comparar, mediante indicadores sanitarios y productivos, la eficacia de un protocolo vacunal habitual frente al SRB con un protocolo ampliado, que incluya la vacunación frente a Mannheimia haemolytica y BCoV, en un cebadero de terneros mamones.

MATERIAL Y MÉTODOS

El estudio se realizó en un cebadero de la provincia de Ourense en una entrada de 176 terneros de raza cruzada que fueron divididos de forma aleatoria en dos grupos:

=88 terneros (65,85Kg) con el protocolo habitual (PH): vacunación intranasal a la entrada frente a Virus Respiratorio Sincitial Bovino (VRS) y Parainfluenza-3 (PI-3), seguida de una vacunación parenteral a las 3–4 semanas frente a VRS, PI-3 y BVD, con revacunación a las 3 semanas. Los índices de salud medios aproximados del cebadero eran: morbilidad respiratoria del 20% y mortalidad en mamonera del 3%.

=88 terneros (65,61kg) vacunados con el programa ampliado (PA): vacunación intranasal a la entrada frente a BoCV, VRS y PI-3 y parenteral frente a Mannheimia haemolytica, VRS y PI-3, con revacuna de esta última a las 4 semanas.

Se tomaron hisopos nasofaríngeos de terneros con lesión pulmonar el día del procesado, repitiendo el muestreo en los mismos animales a los 22 días. Además, se realizaron ecografías torácicas seriadas a todos los terneros de ambos lotes esos mismos días, clasificando las lesiones pulmonares según lo publicado (3).

Por otro lado, los terneros se pesaron individualmente en los días 1, 22, 40, 57 y 72 de estancia, calculándose la GMD. Los tratamientos y bajas durante la fase de mamonera se registraron en la aplicación Bovidata. Posteriormente, los animales se trasladaron a tres cebaderos distintos, por lo que no fue posible el seguimiento clínico completo. Se obtuvo el peso canal individual de los 174 terneros que llegaron a matadero (87 por grupo).

RESULTADOS

En el periodo de mamonera, en ambos grupos se trataron en base a la clínica 19 terneros por neumonía. Sin embargo, el grupo PH presentó más retratamientos: 6,81 vs 4,54% requirieron un segundo tratamiento y 2,27 vs 1,13% precisaron tres tratamientos. Además, en la evaluación ecográfica, tras 22 días de estancia, conseguimos mantener un mayor porcentaje de terneros sanos en el grupo PA (55% vs 48%). Los hisopos obtenidos fueron en ambos muestreos positivos a BoCV y Pasteurella spp. A los 22 días de estancia, solo el grupo PH resultó positivo a Mycoplasma bovis y ambos grupos fueron positivos a VRS, no habiéndose detectado a la entrada.

En términos productivos, los terneros del grupo PA lograron una mayor GMD en la mamonera: 1-22d (642,04 vs 538,73 g/día) y 1-72d (1057,9 vs 1007,4 g/día). También tras el sacrificio, el grupo PA logró un mayor peso canal medio: 234,85kg vs 228,14kg. Asumiendo un rendimiento canal del 56%, la GMD total sería de 1,32 kg/día para el grupo PA y de 1,28 kg/día para el grupo PH. Finalmente, en relación a la mortalidad por neumonía, tan solo se produjo 1 baja en el grupo PH (1,13%). En los 88 terneros del grupo PA se registró una baja atribuible a neumonía, y una baja en la fase de engorde por causa desconocida.

En conclusión, ampliar la cobertura vacunal frente a M. haemolytica y coronavirus, se asoció con: mejor GMD, mayor porcentaje de terneros sanos a los 22 días de estancia y reducción de la necesidad de retratamientos. El análisis de estos indicadores sanitarios y productivos nos permitieron contar con datos más objetivos con los que evaluar los distintos protocolos.

1- Edwards, 2010. Doi: 10.1016/j.cvfa.2010.03.005

2- O’Donoghue, 2025. Doi: 10.3390/vetsci12080778

3- Adams y Buczinski, 2016. DOI: 10.3168/jds.2015-10260

Resolución de una laceración profunda en el extremo distal del pezón previo al secado en una vaca Holstein.

Coral Melchor González Melchor González1

(1)-Veterinaria clínica de bovino

Introducción

La ubre y los pezones son susceptibles de sufrir diferentes lesiones traumáticas debido a su conformación y localización anatómica, en especial laceraciones. Estas se producen a menudo y, en casos graves, pueden llevar a la pérdida del cuarterón, la ubre e incluso el animal, dando lugar a elevadas pérdidas económicas (Abd-El-Hady, 2015; Hendrickson et al., 2007).

El pezón es la parte más distal de la ubre, a través de la cual se produce la eyección láctea. La leche pasa desde la cisterna glandular, o seno de la glándula, a la cisterna del pezón a través de un pliegue mucoso, y posteriormente sale de la ubre a través del esfínter del pezón pasando por el conducto papilar (König & Liebich, 2020).

Descripción del caso

Vaca Holstein de 6ª lactación con una gestación de alrededor de 240 días, que iba a iniciar el secado esa misma semana. Tuvo un accidente durante la salida de la sala de ordeño, cayendo parcialmente al foso de esta, y provocando así una laceración transversal profunda del pezón del cuarterón delantero derecho, a unos 3 cm del extremo distal, cortando así la cisterna del pezón.

Procedimiento

Se inmoviliza el animal en estación, y se realiza la sedación mediante el uso de xilacina (20 mg/ml) vía intramuscular, para así valorar y limpiar la lesión. Tras desinfectar con povidona yodada, se administra anestesia local con procaína (20mg/ml) utilizando una aguja de 25G en la base del pezón alrededor de la circunferencia de este (Hendrickson et al., 2007). Tras esto, se sutura la laceración con una hebra de ácido poliglicólico absorbible del número 3-4 con una aguja de 1/2 traumática en un patrón de puntos simples, intentando dejar como máximo de 3 a 5 mm de separación entre cada punto, y sin atravesar la mucosa para no llegar a la cisterna del pezón. Posteriormente se comprueba si hay fugas de leche por algún orificio que haya podido quedar. Para terminar, se administra una cánula intramamaria de bencilpenicilina procaína monohidrato (600 mg) y, se coloca una cánula mamaria de 5 cm con tapón para mantener abierta la cisterna del pezón. Se aplica además un antiinflamatorio no esteroideo por vía intramuscular, ketoprofeno (150 mg/ml), para reducir la inflamación y el dolor.

Tratamiento postquirúrgico

Se pautó la limpieza y desinfección dos veces al día de la herida durante los 5 días posteriores. Se instauró un tratamiento con antibioterapia que consistió en 1 cánula de bencilpenicilina procaína monohidrato (600 mg) a las 12 horas de la primera, después de la cual se colocó una nueva cánula intramamaria con tapón para mantener abierta la cisterna del pezón; 12 horas después de la segunda cánula, se aplica un secado compuesto por penetamato iohidrato y framitecina (100 mg) y bencipenicilina benetamina (280 mg), y un tapón intramamario (bismuto 2,6 g) para evitar infecciones durante el secado. Además de bencilpenicilina procaína (200 mg) con dihidroestreptomicina (250 mg) intramuscular durante 3 días.

La idea de mantener las primeras 24 horas la cánula intramamaria con tapón y el uso de las cánulas de bencilpenicilina cada 12 horas, es para poder vaciar el cuarterón sin el uso de la ordeñadora y mantener abierta la cisterna del pezón, evitando así posibles estenosis, además de prevenir infecciones en las primeras 24 horas.

Evolución

Durante el periodo seco, se fueron haciendo chequeos periódicos para ver la evolución del pezón y comprobar el estado de la ubre. La laceración evolucionaba favorablemente, sin infecciones y sin canales secundarios visibles. Para el momento del parto, las suturas ya se habían reabsorbido y la laceración estaba completamente curada.

Durante el primer ordeño se observó una pequeña fuga en un extremo de la cicatriz, pero no supuso ningún problema a la hora de colocar la pezonera ni el ordeño. En las semanas posteriores se fue observando la evolución de la ubre para comprobar que no había infecciones ni otros problemas. 

Actualmente, a pesar de que existe ese pequeño canal que evacua algo de leche cuando la ubre esta muy llena, los ordeños se llevan a cabo sin ningún problema, la ubre es totalmente funcional y no ha sufrido ningún tipo de infección.

Referencias

Hendrickson, D. A., McIlwraith, C. W., & Turner, A. S. (2007). Techniques in large animal surgery (3rd ed.). Wiley-Blackwell

König, H. E., & Liebich, H.-G. (Eds.). (2020). Veterinary anatomy of domestic animals: Textbook and colour atlas (7th ed.). Thieme.

Abd-El-Hady, A. A. A. (2015). Clinical observations on some surgical udder and teat affections in cattle and buffaloes. Scholars Journal of Agriculture and Veterinary Sciences, 2(4A), 270-281.

Impacto de la exposición al virus de la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica sobre la producción de leche en brotes durante la emergencia sanitaria

María Belén Hernández Garabal1, Laura Junquera1, Gonzalo López-Lorenzo1, Ana Saldaña1, Carlota Fernández-González1, Néstor Martínez-Calabuig1, David García-Dios1, Rosario Panadero1, Alberto Prieto1, Gonzalo Fernández1, José Manuel Díaz-Cao1

(1)-Universidad de Santiago de Compostela

La enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE) es una enfermedad vírica emergente transmitida por vectores del género Culicoides. El primer brote en Europa apareció en 2022 asociado al serotipo EHE-8 (1), extendiéndose rápidamente al sur de España, y posteriormente al resto de España, Portugal y Francia (2). La difusión en España fue muy rápida: en Galicia, la EHE se detectó en septiembre de 2023 y, dos temporadas después se expandió por todo el territorio afectando a más de 5384 animales en 2024 (3), alcanzando prevalencias de explotación e intrarrebaño, en algunos casos de hasta el 81,65 % y el 87,82 %, respectivamente; y acompañándose de abundantes problemas clínicos (4).

La significancia clínica de infección en vacuno ha aumentado en las últimas décadas (5). No obstante, los resultados sobre el impacto clínico y productivo son muy limitados, y las consecuencias económicas de un brote de EHE han sido poco estudiadas y cuantificadas. Teniendo en cuenta esto, el objetivo del presente estudio fue cuantificar las pérdidas en la producción de leche asociadas a los brotes de EHE en bovino lechero de Galicia.

Se contactó con veterinarios colaboradores de granjas de vacuno lechero (Holstein-Friesian) para detectar explotaciones con brotes de EHE en Lugo en agosto 2024 y con presencia del virus confirmada por los Servicios Veterinarios Oficiales. En total se seleccionaron cuatro explotaciones con robot de ordeño para registrar la producción lechera. Las granjas seleccionadas pertenecían a municipios negativos en la temporada previa de 2023 y declarados positivos en agosto de 2024 (2). En estas explotaciones se realizó un muestreo para estimar la seroprevalencia según la fórmula recomendada por Thrusfield & Christley (6) (seroprevalencia esperada del 50 %; precisión absoluta del 15 %). Se tomaron muestras de sangre aleatoriamente y se analizaron mediante ELISA comercial para la detección de anticuerpos frente al virus.

Para cada explotación, se registró el mes de inicio del brote, y los días en lactación, número de lactación y producción lechera registrada por el robot de ordeño durante el mes de inicio del brote. Para estudiar la relación entre la producción lechera y la exposición al virus se utilizó una regresión lineal mixta, con la producción media mensual por animal como variable dependiente, la seropositividad, los días en lactación y el número de lactaciones como variables independientes, y la granja como efecto aleatorio. Las pérdidas económicas asociadas se estimaron utilizando como referencia el precio de la leche en Galicia en el mes del brote (agosto de 2024) (7).

Se analizaron 132 animales (seroprevalencia del 23 %; seroprevalencia intrarrebaño:  10,0 % – 53,8 %). Aunque en nuestro estudio no se analizó la inmunidad del rebaño previa al brote, considerando que los municipios eran libres de EHE hasta 2024 es asumible que la circulación y exposición al virus era reciente. Los animales seropositivos presentaron una producción de leche media 4,9 (± 4) kilogramos menor que los que no estuvieron expuestos (p-valor = 0,016), tras controlar por el número de lactaciones y los días en lactación. Los estudios que analizan el impacto en la producción de leche de EHE son escasos: uno fue realizado en el brote de Israel en 2006 (8) y otro en España en 2023 (9). Nuestros resultados son consistentes con ambos trabajos, que también observaron una reducción de entre 1,7 y 4,8 kg de leche/día dependiendo de la severidad de los signos clínicos presentados por el animal (9). Teniendo en cuenta el precio de la leche en Galicia en el mes de los brotes (44,79 €/100 kg), las pérdidas por explotación se estiman en aproximadamente 2,20 €/vaca/día, alrededor de 67,10 €/vaca en el conjunto del mes del brote. Teniendo en cuenta la alta prevalencia que la enfermedad puede llegar a presentar en algunas granjas, el impacto en el sector lechero puede ser considerable durante un brote.

En conclusión, un brote por EHE puede acarrear una pérdida económica considerable por reducción de la producción lechera. Estas pérdidas deberían sumarse a las derivadas de otras condiciones asociadas a la enfermedad (sacrificio involuntario, gastos terapéuticos, etc.). Por tanto, en granjas con amplia exposición al virus un brote puede tener un impacto significativo. 

1. Lorusso, A. et al., 2023. Emerg Infect Dis, 29(5), 1063–1065. https://doi.org/10.3201/eid2905.221773

2. RASVE, 2026. https://servicio.mapa.gob.es/rasve/Publico/Publico/BuscadorFocos.aspx

3. Xunta de Galicia, 2026. Consellería do Medio Rural. https://mediorural.xunta.gal/es/recursos/noticias/la-xunta-declara-un-nuevo-foco-de-enfermedad-hemorragica-epizootica-en-una-1

4. Díaz-Cao, J.M. et al., 2025. Transbound Emerg Dis, 2025(1), 7808243. https://doi.org/10.1155/tbed/7808243

5. Jiménez-Cabello, L. et al., 2023. Microorganisms, 11(5), 1339. https://doi.org/10.3390/microorganisms11051339

6. Thrusfield, M. & Christley, R., 2018. Veterinary Epidemiology. 4th ed. Wiley-Blackwell.

7. FOGGA, 2026. Precios y Entregas de Leche. Fondo Gallego de Garantía Agraria. https://fogga.xunta.gal/es/sector-lacteo/observatorio-del-sector-lacteo/precios-y-entregas-de-leche

8. Kedmi, M. et al., 2010. J Dairy Sci, 93(6), 2486–2495. https://doi.org/10.3168/jds.2009-2850

9. González-Recio, O. et al., 2025. J Dairy Sci , 108(4), 3850–3857. https://doi.org/10.3168/jds.2024-25520  

Causas de Eliminación en Explotaciones Lecheras del Municipio de Barcelos (Norte de Portugal)

Cátia Lemos1, Luís Ángel Quintela2, Renato Barrionuevo3, Adriana Pereira4, Joaquim Oliveira Lima Cerqueira5

(1)-a Departamento de Patología Animal. Universidad de Santiago de Compostela. Lugo. España. (2)-Departamento de Patología Animal. Universidad de Santiago de Compostela, Instituto de Biodiversidad Agraria y Desarrollo Rural (IBADER) (3)-Departamento de Patología Animal. Universidad de Santiago de Compostela
(4)-Asociación Nacional para la Mejora del Ganado Bovino Lechero (ANABLE) (5)-Departamento de Ciencia Animal. Instituto Politécnico de Viana do Castelo, Centro de Investigación y Desarrollo para Sistemas Agroalimentarios y Sostenibilidad (CISAS), Centro de Investigación en Ciencia Animal y Medicina Veterinaria y Laboratorio Asociado para la Ciencia Animal y la Medicina Veterinaria (AL4AnimalS).

La longevidad productiva de las vacas lecheras constituye un indicador clave de la eficiencia económica, del bienestar animal y de la sostenibilidad de los sistemas de producción. Sin embargo, la eliminación precoz de animales continúa siendo frecuente en sistemas lecheros intensivos, generando costes asociados a la recría de novillas de reemplazo y reduciendo la duración de la vida productiva (Motus & Niine, 2022; Cortez de Sousa et al., 2023; Matjila et al., 2025).

Además de sus implicaciones económicas y sanitarias, la longevidad productiva también influye en la sostenibilidad ambiental de los sistemas lecheros. La eliminación precoz aumenta la necesidad de recría de novillas de reemplazo y la proporción de animales no productivos dentro del sistema, lo que puede incrementar la intensidad de emisiones de metano entérico por unidad de leche producida. Por el contrario, una mayor longevidad productiva contribuye a reducir dicha intensidad al disminuir la proporción de animales jóvenes que emiten metano sin contribuir plenamente a la producción láctea (Vellinga et al., 2019).

Problemas reproductivos, mamitis, claudicación y disminución de la producción de leche se describen habitualmente como las principales causas de salida del rebaño (Matjila et al., 2025). En sistemas intensivos, tasas de eliminación cercanas al 20% se consideran aceptables; sin embargo, cuando se asocian a edades precoces reflejan una reducción de la longevidad productiva y un mayor peso de las eliminaciones involuntarias (De Vries, 2013).

El objetivo de este estudio fue cuantificar las causas de eliminación en explotaciones lecheras intensivas del municipio de Barcelos (Norte de Portugal), estimar la edad media al descarte y evaluar la variabilidad entre explotaciones, considerando las posibles implicaciones de la longevidad productiva en la sostenibilidad ambiental de los sistemas lecheros.

La recogida de datos se realizó entre 2022 y 2023 mediante un cuestionario específico para el registro continuo de eliminaciones en cada explotación. Se incluyeron nueve explotaciones lecheras con sistema de producción intensivo y vacas de raza Holstein-Friesian, con un efectivo total de 843 animales. Se registraron todas las eliminaciones ocurridas durante el período de estudio, incluyendo la causa principal de descarte y la edad del animal en el momento de la salida del rebaño.

La tasa anual de eliminación se calculó como el número de vacas eliminadas dividido por el efectivo medio durante el período de observación, expresándose en porcentaje. Este indicador, ampliamente utilizado en estudios de campo, puede verse influido por variaciones en el tamaño del rebaño durante el período de estudio y debe interpretarse como una estimación aproximada de la dinámica anual de eliminación.

Durante el período 2022–2023 se registraron 285 eliminaciones en las nueve explotaciones estudiadas, con una tasa anual de eliminación del 16,9%. La claudicación fue la principal causa de eliminación (29,1%), seguida de problemas reproductivos (17,2%), disminución de la producción de leche (11,6%) y mamitis (10,5%). Las causas asociadas a la edad o clasificadas como indeterminadas representaron el 10,2% de los casos. Otras causas presentaron menor peso relativo, incluyendo patologías respiratorias (5,6%), trastornos metabólicos (5,3%) y accidentes (4,2%).

La edad media al descarte mostró una elevada variabilidad entre explotaciones, oscilando entre 2,6 y 6,3 años. La edad media global fue de 4,1 años (n = 285), lo que sugiere que una proporción relevante de animales abandona el sistema productivo en fases tempranas de su vida útil.

Se observó una marcada variabilidad entre explotaciones tanto en la edad media al descarte como en el perfil de causas de eliminación, lo que sugiere una influencia relevante de factores de manejo, condiciones de alojamiento y gestión sanitaria del rebaño.

La elevada proporción de eliminaciones por claudicación confirma el importante impacto de los problemas locomotores en la longevidad productiva de las vacas lecheras (Booth et al., 2004). La mejora de la salud locomotora podría contribuir a aumentar la longevidad productiva, reducir la necesidad de recría de animales de reemplazo y disminuir indirectamente la intensidad de emisiones de metano entérico por unidad de leche producida.

En consecuencia, la implementación de estrategias preventivas centradas en la salud locomotora puede contribuir a aumentar la longevidad productiva, mejorar la eficiencia del sistema y reforzar la sostenibilidad ambiental de los sistemas lecheros intensivos.

Referencias bibliográficas:

Booth, C. J., et al. (2004). Effect of lameness on culling in dairy cows. Journal of Dairy Science, 87.

Cortez de Sousa, J., et al. (2023). Productive longevity and culling patterns in dairy cattle. Journal of Dairy Science, 106.

De Vries, A. (2013). Economic value of longevity in dairy cattle. Journal of Dairy Science, 96.

Matjila, T., et al. (2025). Causes and risk factors for culling in intensive dairy systems. Preventive Veterinary Medicine, 224.

Motus, K., & Niine, T. (2022). Limitations of single-cause recording in dairy cow culling. Animal, 16.

Vellinga, T. V., et al. (2019). Environmental efficiency of dairy cattle production systems. Animal, 13. 

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