Resolución de una laceración profunda en el extremo distal del pezón previo al secado en una vaca Holstein.
Coral Melchor González Melchor González1
(1)-Veterinaria clínica de bovino
Introducción
La ubre y los pezones son susceptibles de sufrir diferentes lesiones traumáticas debido a su conformación y localización anatómica, en especial laceraciones. Estas se producen a menudo y, en casos graves, pueden llevar a la pérdida del cuarterón, la ubre e incluso el animal, dando lugar a elevadas pérdidas económicas (Abd-El-Hady, 2015; Hendrickson et al., 2007).
El pezón es la parte más distal de la ubre, a través de la cual se produce la eyección láctea. La leche pasa desde la cisterna glandular, o seno de la glándula, a la cisterna del pezón a través de un pliegue mucoso, y posteriormente sale de la ubre a través del esfínter del pezón pasando por el conducto papilar (König & Liebich, 2020).
Descripción del caso
Vaca Holstein de 6ª lactación con una gestación de alrededor de 240 días, que iba a iniciar el secado esa misma semana. Tuvo un accidente durante la salida de la sala de ordeño, cayendo parcialmente al foso de esta, y provocando así una laceración transversal profunda del pezón del cuarterón delantero derecho, a unos 3 cm del extremo distal, cortando así la cisterna del pezón.
Procedimiento
Se inmoviliza el animal en estación, y se realiza la sedación mediante el uso de xilacina (20 mg/ml) vía intramuscular, para así valorar y limpiar la lesión. Tras desinfectar con povidona yodada, se administra anestesia local con procaína (20mg/ml) utilizando una aguja de 25G en la base del pezón alrededor de la circunferencia de este (Hendrickson et al., 2007). Tras esto, se sutura la laceración con una hebra de ácido poliglicólico absorbible del número 3-4 con una aguja de 1/2 traumática en un patrón de puntos simples, intentando dejar como máximo de 3 a 5 mm de separación entre cada punto, y sin atravesar la mucosa para no llegar a la cisterna del pezón. Posteriormente se comprueba si hay fugas de leche por algún orificio que haya podido quedar. Para terminar, se administra una cánula intramamaria de bencilpenicilina procaína monohidrato (600 mg) y, se coloca una cánula mamaria de 5 cm con tapón para mantener abierta la cisterna del pezón. Se aplica además un antiinflamatorio no esteroideo por vía intramuscular, ketoprofeno (150 mg/ml), para reducir la inflamación y el dolor.
Tratamiento postquirúrgico
Se pautó la limpieza y desinfección dos veces al día de la herida durante los 5 días posteriores. Se instauró un tratamiento con antibioterapia que consistió en 1 cánula de bencilpenicilina procaína monohidrato (600 mg) a las 12 horas de la primera, después de la cual se colocó una nueva cánula intramamaria con tapón para mantener abierta la cisterna del pezón; 12 horas después de la segunda cánula, se aplica un secado compuesto por penetamato iohidrato y framitecina (100 mg) y bencipenicilina benetamina (280 mg), y un tapón intramamario (bismuto 2,6 g) para evitar infecciones durante el secado. Además de bencilpenicilina procaína (200 mg) con dihidroestreptomicina (250 mg) intramuscular durante 3 días.
La idea de mantener las primeras 24 horas la cánula intramamaria con tapón y el uso de las cánulas de bencilpenicilina cada 12 horas, es para poder vaciar el cuarterón sin el uso de la ordeñadora y mantener abierta la cisterna del pezón, evitando así posibles estenosis, además de prevenir infecciones en las primeras 24 horas.
Evolución
Durante el periodo seco, se fueron haciendo chequeos periódicos para ver la evolución del pezón y comprobar el estado de la ubre. La laceración evolucionaba favorablemente, sin infecciones y sin canales secundarios visibles. Para el momento del parto, las suturas ya se habían reabsorbido y la laceración estaba completamente curada.
Durante el primer ordeño se observó una pequeña fuga en un extremo de la cicatriz, pero no supuso ningún problema a la hora de colocar la pezonera ni el ordeño. En las semanas posteriores se fue observando la evolución de la ubre para comprobar que no había infecciones ni otros problemas.
Actualmente, a pesar de que existe ese pequeño canal que evacua algo de leche cuando la ubre esta muy llena, los ordeños se llevan a cabo sin ningún problema, la ubre es totalmente funcional y no ha sufrido ningún tipo de infección.
Referencias
Hendrickson, D. A., McIlwraith, C. W., & Turner, A. S. (2007). Techniques in large animal surgery (3rd ed.). Wiley-Blackwell
König, H. E., & Liebich, H.-G. (Eds.). (2020). Veterinary anatomy of domestic animals: Textbook and colour atlas (7th ed.). Thieme.
Abd-El-Hady, A. A. A. (2015). Clinical observations on some surgical udder and teat affections in cattle and buffaloes. Scholars Journal of Agriculture and Veterinary Sciences, 2(4A), 270-281.