Nutrición Temprana y Salud en Terneras: Estrategias para lograr un Crecimiento Óptimo con Sistemas Automáticos de Alimentación
laura Elvira Partida1, Carolina Tejero1
(1)-MSD Animal Health
Introducción
La nutrición influye en el sistema inmunológico y la salud de las terneras (Edwards y Renaud., 2025). Las terneras dependen inicialmente del calostro, tanto a la hora de establecer la inmunidad temprana, como de recibir nutrientes y sustancias bioactivas. Además, se ha evidenciado como continuar alimentando con leche de transición (LT) los primeros días de vida mejora la absorción de IgG (Hare y col., 2020) y el desarrollo gastrointestinal (Pyo y col., 2018); reduce los tratamientos antimicrobianos (Uyama y col., 2022) y aumenta la ganancia diaria (GMD) al destete (Soest y col., 2020). Posteriormente, el plano nutricional también puede afectar al funcionamiento del sistema inmune. De hecho, las terneras alimentadas con planos nutricionales más bajos tienen sistemas inmunológicos menos efectivos (Ballou, 2012). Sin embargo, aun cuando alimentamos con planos altos de leche existen grandes diferencias en el consumo individual (Borderas y col., 2009b). Un bajo consumo de leche es un buen indicador de enfermedad, y enfermar puede dar lugar a un crecimiento futuro deficiente (Borderas y col., 2009a). Así, padecer diarrea neonatal (DN) se correlaciona con una menor GMD (Abuelo y col.,2021).
Objetivos
Los objetivos del presente estudio observacional fueron: 1) analizar el papel de distintos factores a la hora de explicar la variabilidad de peso y consumo durante las tres primeras semanas de vida de las terneras; 2) identificar posibles puntos de intervención temprana que puedan implementarse en granja para beneficiar al bienestar, crecimiento y salud de las terneras.
Materiales y métodos.
El estudio se llevó a cabo en una explotación lechera de la provincia de Huesca mediante el seguimiento de 825 terneras. Las terneras se alojaron tras el nacimiento en boxes colectivos y recibieron dos tomas de calostro sondado (4l y 2l, intervalo 8-12 horas) monitorizándose el encalostrado según Lombart y col. (2020). Seguidamente se alimentaron con LT (3 tomas/d de 2 litros) y se pesaron individualmente en báscula (Bosche ETW). A continuación, se reagruparon en corrales de 14 terneras por nodriza (H&L CalfExpert) entre el día 3 y 20 de vida y fueron alimentadas con un plano alto de 8-10 l/día (LT entre 3-8d y leche en polvo a 135g/l de 8-20d). Finalmente, se pesaron de manera individual en báscula (True-Test ®) el día 20±3 de vida. A lo largo del estudio, se recopiló distinta información individual: nivel de encalostrado, registros de salud (morbilidad y bajas), pesos y consumo de leche (% de consumo respecto a disponible). Para el análisis estadístico, se llevó a cabo un inicialmente un análisis descriptivo. Posteriormente, se utilizó el coeficiente de correlación de Pearson para evaluar la relación entre parámetros y se aplicaron análisis de T-Student para analizar posibles diferencias en parámetros continuos.
Resultados y Discusión.
El punto de partida de las terneras fue un buen encalostrado: 84% excelente, 10,6% bueno, 4,1% regular y 1,3% malo, por lo que no se tuvo en cuenta en el estudio a la hora de establecer los grupos en base al PCL. A los 20 días de vida, el peso medio de las terneras fue de 50,51±8 kg (Max 73,5; Min 29) con una GMD20 de 0,631±0,3 kg/d, y una gran variabilidad individual.
Analizamos posibles factores que pudieran haber afectado al peso alcanzado a los 20 días de vida:
1)
Peso vivo al nacimiento. El peso medio era muy variable a los 3 días de vida 37,96±4 kg (Max 50; Min 25,7). Sin embargo, el coeficiente de correlación fue moderado (r= 0,49).
2)
% de consumo medio de leche (PCL). El coeficiente de correlación fue moderado (r= 0,47). Para analizar con más detalle categorizamos el PCL en 2 grupos: ≤80% y >80% encontrando diferencias significativas (p<0,0001): 0,574 kg/d si PCL≤80% vs 0,765 kg/d si PCL>80%. Dividimos nuevamente el grupo PCL≤ 80% en: PCL<60% y PCL60-80%. Las terneras PCL<60% (19% de las terneras) tuvieron una GMD20 mucho menor 0,406 Kg/d y representaron el 35% de las terneras que fueron baja antes del destete.
3)
Presencia o no de DN. Las terneras con DN tuvieron una significativa menor GMD 0,546 kg/d que las sanas 0,704 kg/d (p<0,0001). Además, la GMD disminuyó en mayor medida en las terneras con dos o más casos de DN (0,446 kg/d).
Relacionando la presencia de diarrea, con el PCL y la GMD observamos un mayor impacto de las diarreas en las terneras con PCL<60%, 122 g/d menos; mientras que en las PCL>80%, aun presentando diarrea, se reducía esta diferencia a 32g/d.
Conclusiones.
Alimentando a las terneras con un adecuado C, LT y
altos planos de leche durante las primeras semanas de vida, se pueden lograr
buenos resultados de GMD. Sin embargo, algunas terneras presentan un menor
consumo y/o DN, penalizando su crecimiento. Por ello, identificar tempranamente
estos problemas, trabajar en prevención y en implementar programas para
incentivar el consumo de leche será crucial para garantizar el bienestar, crecimiento
y salud de las terneras.