Monitorización serológica de la respuesta inmune frente al herpesvirus bovino tipo 1 (IBR) en terneros lactantes destinados a cebo
Iván Mato Iglesias1, Pere Ordis Pla1, Margarita Barreto Jiménez1, César Abruña Coomonte2, Martijn Seelie1, Wojciech Ptak1
(1)-Hipra (2)-Veterinario
Introducción.
La rinotraqueítis infecciosa bovina, causada por el BoHV-1, es una enfermedad infecciosa con impacto negativo sobre la producción. En los terneros afecta al aparato respiratorio, siendo uno de los agentes etiológicos del síndrome respiratorio bovino (Santo Tomás et al., 2023).
Un importante factor de riesgo es la incorporación de animales. Este riesgo es proporcional al número de orígenes de los que proceden (Waldeck et al., 2021; Barret et al., 2024).
En España, existe un programa nacional para el control, que autoriza únicamente las vacunas marcadas (gE -), que permiten diferenciar serológicamente entre vacunados e infectados.
El objetivo del trabajo es evaluar el estatus serológico de los terneros en la entrada y monitorizarlo durante la lactancia: anticuerpos maternales, seroconversión por infección natural y respuesta tras vacunación.
Materiales y métodos.
El estudio se realizó en cuatro granjas del noroeste de España, que compran terneros de explotaciones lecheras. Se incluyeron 970 animales, nacidos en más de 200 explotaciones de España, Portugal e Irlanda, que tenían inicialmente entre 16 y 31 días de vida.
Se seleccionaron aleatoriamente un 10% de los terneros y se tomó una muestra de suero sanguíneo en los cuatro primeros días de estancia y una segunda muestra entre cinco y seis semanas después. Se realizaron dos pruebas: ELISA IBR gB y ELISA IBR gE. El laboratorio emitió un resultado numérico y estableció el punto de corte para considerar las muestras como positivas.
Cuando se observaron casos de síndrome respiratorio, se realizó un diagnóstico directo mediante RT-PCR múltiple, sobre hisopos nasales de terneros enfermos.
El protocolo de vacunación prescrito por el veterinario incluyó una vacuna vírica pentavalente, que incorpora una cepa atenuada y doblemente deleccionada (gE – y tk -) del BoHV-1. La primera dosis se aplicó el día dos de estancia y la segunda entre los días 20 y 24.
En el primer muestreo, se asume que los anticuerpos son principalmente maternales. Los terneros positivos a ELISA IBR gE serían hijos de vacas que han superado la infección natural y/o vacunadas con una vacuna convencional, no marcada, antes de su prohibición. Los positivos a IBR gB, pero negativos a IBR gE, descenderían de vacas vacunadas con vacuna marcada y no infectadas.
En el momento del segundo muestreo, los Ac maternales se habrán reducido, aunque en algunos animales pueden ser todavía detectables. Los animales infectados desde su llegada a la granja serán positivos a ambas pruebas. La vacunación generará Ac frente a la proteína gB del virus, pero no frente a la gE.
Resultados y discusión.
Completaron el estudio 82 terneros.
Seroprevalencias:
ELISA IBR gE: 14% en el primer
muestreo, 6% en el segundo.
ELISA IBR gB: 39% en el primer
muestreo, 98% en el segundo.
En el ELISA IBR gE, la prevalencia del segundo muestreo resultó inferior a la del primero, tanto globalmente como en cada una de granjas. Este descenso se relaciona con la reducción esperada en los niveles de anticuerpos maternales y sugiere que no se produjeron nuevas infecciones (Petrini et al., 2019). Los animales positivos en la segunda muestra también lo habían sido en la primera.
En el segundo muestreo, la prevalencia del ELISA gB se aproxima al 98%, lo que significa que respondieron a la vacunación (Petrini et al., 2019). Si analizamos los valores obtenidos para esta prueba, en la segunda analítica no hay diferencias entre los que habían sido positivos y negativos en la primera.
En el primer muestreo, el 61% de los animales resultaron seronegativos, siendo susceptibles de infectarse y sufrir la enfermedad clínica, por entrar en contacto con seropositivos, potencialmente portadores latentes. Al final del estudio, la práctica totalidad resultaron positivos al ELISA IBR gB, evidenciando inmunidad de grupo.
Dos animales, que habían resultado negativos a ambas pruebas en la primera analítica, no mostraron respuesta a la vacunación y permanecieron negativos también en la segunda.
Se tomaron 32 muestras para RT-PCR múltiple, entre 4 y 12 en cada granja. Ninguna de ellas resultó positiva a IBR.
Conclusiones.
Las pruebas serológicas y las RT-PCR múltiples sugieren que no hubo circulación del BoHV-1, pero el porcentaje de seronegativos a la entrada (61%) confirma que, sin vacunación, el riesgo de brote sería elevado.
La vacunación precoz con una vacuna vírica pentavalente, que incluye entre sus antígenos una cepa atenuada y doblemente deleccionada (gE – y tk -) del BoHV-1, provocó la seroconversión generalizada en la prueba ELISA IBR gB, independientemente de la presencia de anticuerpos maternales, confirmando una respuesta inmune específica.
La vacunación no interfirió con la prueba ELISA IBR gE, permitiendo la monitorización serológica y la interpretación epidemiológica de los resultados.
Bibliografía.
Barret et al., 2024. Bovine doi.org/10.1038/s41598-023-50433-5
Petrini et al., 2019. Antibody
doi:10.3390/v11010023
Santo Tomás et al., 2023. Bovine doi.org/10.16966/2576-6457.163
Waldeck et al., 2021. Risk doi:
10.3389/fvets.2021.688935