Inmunoterapia oral pasiva con IgY para el control de Escherichia coli, Eimeria spp. y Cryptosporidium parvum en rumiantes neonatos
Shofiqur Rahman1, Juan Antonio Mesonero Escuredo2
(1)-Immunology Research Institute (IRIG), Gifu, Japan (2)-EW Nutrition
La diarrea neonatal es una causa importante de morbilidad, mortalidad y uso de antimicrobianos en terneros, corderos y cabritos. Patógenos como Cryptosporidium parvum, rotavirus, coronavirus y Escherichia coli enterotoxigénica F5 (K99) son frecuentes durante las primeras 2–3 semanas de vida, etapa en la cual la inmunidad mucosal es limitada (Ikemori et al., 1992; Kuroki et al., 1994). Eimeria spp. también contribuye al daño intestinal (Vega et al., 2011).
Debido a la ausencia de transferencia transplacentaria de inmunoglobulinas en bovinos, la prevención depende del consumo de calostro, cuya calidad disminuye de forma rápida tras el parto (McGuire et al., 1988). Este estudio evaluó la inmunoterapia oral pasiva mediante IgY de yema de huevo como herramienta complementaria frente a patógenos entéricos.
Materiales y Métodos
Se utilizó una formulación de IgY con anticuerpos contra ocho patógenos relevantes: E. coli F5, Salmonella Dublin, S. Typhimurium, Clostridium perfringens, rotavirus bovino (G6, G10), coronavirus bovino y C. parvum (antígeno P23).
Terneros Japanese Black privados de calostro materno fueron distribuidos en tres grupos:
- 5 g × 12: 5 g de IgY dos veces al día durante 6 días (n = 125).
- 60 g × 1: dosis única de 60 g con la primera toma de sustituto de calostro (n = 10).
- Control: 100 mL de suero de calostro bovino en la primera alimentación (n = 4).
Se recogieron muestras sanguíneas entre los días 1 y 5. Las heces se recolectaron durante los primeros 5 días y nuevamente a las 2 y 4 semanas. Se determinó IgY total, IgY fecal e IgY anti‑P23 mediante ELISA. Se evaluó la presencia de rotavirus, E. coli F5, Salmonella spp. y C. parvum. La consistencia fecal se calificó mediante un sistema de puntuación clínica.
Resultados
No se observaron casos de diarrea acuosa ni deshidratación severa. Solo se registraron heces anormales leves (blandas o mucosas).
A las dos semanas, el grupo control presentó una frecuencia significativamente mayor de heces anormales que el grupo 60 g × 1, siendo C. parvum el patógeno predominante.
Resultados microbiológicos:
- Rotavirus: detectado únicamente en un ternero del grupo 60 g × 1.
- ETEC F5 y Salmonella spp.: no detectados en ningún grupo.
- C. parvum: detectado en todos los grupos a las 2 y 4 semanas, aunque con cargas significativamente menores en los grupos tratados con IgY, especialmente en 60 g × 1.
Farmacocinética:
- El grupo 60 g × 1 alcanzó concentraciones séricas más altas entre los días 1–5, sugiriendo absorción temprana durante la fase de permeabilidad intestinal neonatal.
- El grupo 5 g × 12 presentó mayores concentraciones fecales, indicando un aporte luminal sostenido.
- Los niveles de IgY anti‑P23 siguieron las mismas tendencias.
- En el grupo control no se detectó IgY en suero ni en heces.
Discusión
Los resultados evidencian que C. parvum fue el principal agente asociado a los episodios diarreicos leves, coincidiendo con su elevada prevalencia y las escasas alternativas terapéuticas disponibles (Koiwa et al., 2003; Matsubayashi, 2015). La detección de IgY anti‑P23 tanto en suero como en heces indica un efecto protector simultáneo a nivel sistémico y luminal. Estudios previos respaldan la capacidad de IgY anti‑P23 para inhibir la adhesión e invasión del parásito en células intestinales (Kodama et al., 2014; Omidian et al., 2014).
Las dos estrategias de administración mostraron mecanismos complementarios:
- Dosis alta única (60 g): proporcionó una absorción rápida con redistribución intestinal posterior, similar a la inmunidad pasiva aportada por el calostro.
- Dosis múltiples bajas (5 g × 12): aseguraron una presencia luminal constante, favoreciendo la exclusión inmune y neutralización patógena.
Estos hallazgos son coherentes con estudios previos sobre IgY contra ETEC F5, Salmonella, rotavirus y C. parvum (Ikemori et al., 1992; Yokoyama et al., 1998; Vega et al., 2011).
Conclusiones
La administración oral de IgY específica redujo la carga de Cryptosporidium parvum y ayudó a prevenir diarrea clínica en terneros neonatales. Las formulaciones multivalentes de IgY constituyen una herramienta prometedora para reforzar los programas de manejo del calostro y las estrategias de prevención de enfermedades entéricas en rumiantes jóvenes.
Ikemori et al. (1992). American Journal of Veterinary Research, 53(11), 2005–2008.
Kodama et al. (2014). Clinical and Vaccine Immunology, 21(4), 530–537.
Koiwa et al. (2003). Journal of Veterinary Medical Science, 65(7), 859–863.
Kuroki et al. (1994). Archives of Virology, 138, 143–148.
Matsubayashi et al. (2015). Veterinary Parasitology, 213(1–2), 36–42.
McGuire (1988). Journal of Virology, 62(7), 2230–2234.
Omidian et al. (2014). Parasitology Research, 113, 3671–3677.
Vega et al. (2011). Veterinary Immunology and Immunopathology, 142(1–2), 1–10.
Yokoyama et al. (1998). American Journal of Veterinary Research, 59(4), 416–420.