Efecto de la inmunización materna frente a la diarrea neonatal en ganado de lidia: impacto en la morbilidad y mortalidad.
Rubén Prieto Moreno1, Elisa Cáceres Martín2, María Eugenia Revilla Ruiz3, José Antonio Zúñiga Montero4, Manuel Cerviño López5, Susana Astiz Blanco6
(1)-Boehringer Ingelheim Animal Health España/ Facultad de Veterinaria Universidad Complutense de Madrid (2)-Facultad de Veterinaria, Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Biomédicas y de la Salud (Departamento de Veterinaria), Universidad Europea de Madrid. (3)-Facultad de Ciencias Biomédicas y de la Salud (Departamento de Veterinaria). Universidad Europea de Madrid
(4)-Garcisan Distribuciones S.L. (5)-Boehringer Ingelheim Animal Health España (6)-Dpto. Reproducción Animal (INIA-CSIC)
La diarrea neonatal bovina (DNB) constituye uno de los principales factores limitantes de la eficiencia económica en las explotaciones de vacas nodrizas, debido al impacto directo que genera el incremento de la morbilidad y la mortalidad en los terneros. En el caso específico del ganado de lidia, este escenario presenta desafíos adicionales derivados de la idiosincrasia de la raza y su sistema de producción; la dificultad de acceso a los animales y la complejidad del manejo extensivo impiden la implementación de medidas que en otros sistemas productivos son rutinarias, tales como el conocimiento preciso del estado de gestación, la vacunación programada de todas las madres, la administración forzada de calostro o la monitorización individualizada de los neonatos. Además, existe una notable carencia de información científica específica sobre la epidemiología de estos procesos en rebaños de lidia. Bajo esta premisa, el presente estudio tuvo como objetivo principal evaluar la situación de la DNB en una explotación de ganado de lidia y determinar el efecto comparativo de la aplicación de una vacuna comercial frente a este proceso en dos grupos de vacas en un mismo rebaño, en condiciones reales de manejo del ganado de lidia, donde no es posible realizar diagnósticos de gestación para determinar el periodo óptimo de aplicación de la vacuna. Para ello, durante la paridera 2025, se incluyeron 323 vacas de un censo total de 382, distribuidas en diferentes parcelas de una misma finca con antecedentes de alta incidencia de DNB durante la paridera 2024 (incidencia del 38% y mortalidad de 55/345 terneros) y sin historial de vacunación frente a esta patología en la última década. Se diseñó un estudio experimental en el que se implementó la vacunación con una vacuna comercial (frente a rotavirus, coronavirus y E. coli) en dos grupos: un grupo control (n=54, sin vacunar y ubicado en una parcela cercada) y un grupo vacunado (n=269, distribuido en el resto de las parcelas) 3 semanas previas al inicio de la paridera, de 6 meses de duración. Para evaluar la respuesta inmune, se tomaron muestras sanguíneas de 158 vacas seleccionadas aleatoriamente al inicio del estudio y cuatro semanas después de la vacunación, determinando la presencia de anticuerpos frente a rotavirus, coronavirus y Escherichia coli. Durante la paridera, se monitorizó la incidencia de diarrea, su etiología mediante kits de diagnóstico rápido (Surecheck4) en terneros accesibles, la gravedad del cuadro clínico según el requerimiento de tratamiento veterinario, y la mortalidad junto a sus causas probables (diarrea, frío, mortinato o desconocida). El análisis estadístico se realizó con IBM SPSS Statistics (v. 30), empleando χ² para variables cualitativas, Kruskal-Wallis o U de Mann-Whitney para cuantitativas y regresión logística para la probabilidad de padecer enfermedad o muerte. Los resultados mostraron una tasa de partos del 83,9%, sin diferencias significativas entre grupos (P=0,222). Se registraron 31 casos de terneros con diarrea (8,5% de incidencia global), de los cuales el 77,4% requirió tratamiento veterinario (P=0,438). El diagnóstico etiológico en 17 terneros reveló que rotavirus fue el agente predominante (82% de los casos detectados), ya fuera solo o en combinación, mientras que la presencia de coronavirus y Cryptosporidium fue minoritaria y la de E. coli fue, sorprendentemente, inexistente. Estos hallazgos etiológicos guardan una correlación directa con la serología de las madres, donde no se detectaron anticuerpos frente a E. coli al inicio del estudio en ningún animal (para rota y coronavirus sí se observaron niveles básicos de anticuerpos), sugiriendo que en esta explotación los virus entéricos son los principales motores del proceso. Aunque la mortalidad observada fue del 13,3% sin diferencias estadísticas significativas entre grupos (P=0,230), es reseñable que el 31,4% de las muertes fueron atribuibles a la DNB. A pesar de no detectarse diferencias significativas entre el grupo vacunado y el control durante el año de estudio, se observó una reducción numérica tanto en la incidencia (del 38% al 8,5%) como en la mortalidad total respecto a la temporada previa durante la que no se vacunó (16% al 13%). La ausencia de significación en la comparativa entre las vacas vacunadas y no vacunadas en la temporada estudiada del 2025 podría explicarse por una reducción generalizada de la presión epidemiológica en toda la explotación al haber inmunizado al 83% del censo (vacunadas 269 vs. 54 no vacunadas), lo que generaría un ambiente con menor carga infecciosa, también para los terneros de madres no vacunadas, a pesar de estar situadas en parcelas separadas. Este fenómeno se ve reforzado por el hecho de que la explotación se comportó como una unidad epidemiológica única, con resultados etiológicos y serológicos similares entre fincas. En conclusión, los resultados subrayan la importancia de implementar programas de vacunación frente a la diarrea neonatal en las madres y la necesidad de realizar diagnósticos etiológicos precisos en cada ganadería de lidia para diseñar estrategias preventivas eficaces y mejorar la rentabilidad productiva.