Diferencia de temperatura podal entre extremidad afectada y extremidad sana utilizando termografía infrarroja.

Las cojeras
son uno de los problemas más graves a nivel económico y de bienestar en el
vacuno de leche, siendo la tercera causa más común de eliminación voluntaria,
además de suponer el 40% de las vacas sacrificadas in situ. Es un
problema muchas veces subestimado a nivel de explotación (Alsaaod et al., 2012;
Lin et al., 2018; Thomsen et al., 2023). El uso de termografía infrarroja (TIR)
como posible método diagnóstico de cojeras en el ganado bovino ha aumentado en
los últimos años debido a su carácter no invasivo, facilidad de empleo y
reducción de costes (Alsaaod et al., 2015). Esta técnica mide la radiación
emitida y muestra la información de la temperatura superficial en forma de
termograma, mediante un esquema de colores (Alsaaod et al., 2012; Harris-Bridge
et al., 2018).

El objetivo principal de esta investigación fue determinar si existen
diferencias en la temperatura podal entre la extremidad con cojera inferior y
la extremidad aparentemente sana mediante el uso de TIR. Secundariamente, se
estudió la influencia del número de partos (NP) sobre la temperatura podal.

Se utilizaron 231 vacas frisonas procedentes de una explotación de leche
de la provincia de Lugo con 520 vacas en ordeño, Prolesa SAT (Goián, Sarria).
Las fotos térmicas se tomaron con las vacas en estación trabadas en la cornadiza
sin limpiar previamente las extremidades.
Posteriormente se realizó la puntuación de
locomoción (LS), siguiendo la clasificación de
Sprecher et al. (1997), por la misma persona, en los pasillos de
alimentación con suelo de hormigón. Como requisito de inclusión de las vacas en
el estudio se estableció la necesidad de presentar cojera posterior (LS≥2) en
una sola extremidad, con lo que el número final de vacas estudiadas fue de 49. A su vez clasificamos las vacas según el NP (Primíparas=11,
Multíparas=38). La medición de la temperatura en la banda coronaria (BC) en la
región plantar y dorsal con cámara termográfica se realizó con una cámara FLIR
E95 (Teledyne FLIR, Oregón, EEUU) a una distancia de 0,97±0,10, corrigiendo en
función de la temperatura y la humedad ambiental para aumentar la sensibilidad
térmica.
Para el
análisis estadístico se
utilizó la prueba no paramétrica U de Mann-Whitney con el programa SPSS
versión 28.0 para Windows (SPSS Inc., Chicago, IL, EEUU). Considerando
diferencias estadísticamente significativas cuando p≤0,05.

Los resultados mostraron una temperatura máxima media de la BC medida en
la región plantar de 33,60±2,99ºC en las EP afectadas con cojera, mientras que
en las extremidades sanas se observó una temperatura máxima media de 32,49±3,90ºC
(p=0,183). Por otro lado, la temperatura máxima media medida en la región
dorsal fue de 34,29±2,43ºC en las EP afectadas, mientras que en las EP sanas de
media tuvieron 33,61±3,25ºC (p=0,361). Estas temperaturas máximas medias son
similares a las temperaturas medias observadas por
Alsaaod et al. (2015) y superiores a las
observadas por Alsaaod y Büscher (2012). Se debe tener en cuenta que en este último
estudio se limpiaron con agua a presión las pezuñas previamente a la medición
mediante TIR. En cuanto al número de partos se observó una temperatura máxima media
en la BC por la región dorsal de 33,94±2,88ºC en multíparas y de 34,00±2,90ºC
en primíparas (p=0,838). Por otro lado, en cuanto a las mediciones de la BC plantar,
las vacas multíparas tenían una temperatura máxima media de 32,88±3,70ºC
(p=0,493), mientras que la de primíparas era de 33,65±2,68ºC. En otros dos
estudios de medición de la temperatura media en la BC observaron un incremento
de esta en los animales de primer parto con respecto a los animales multíparos.
El trabajo realizado por Anagnostopoulos et al. (2021), observó en dos de las
cuatro granjas analizadas una diferencia significativa entre animales con
distinto número de partos, mientras que otro estudio realizado por Nikkah et
al. (2005) no encontraron diferencias significativas entre las temperaturas
medias de la BC. Este último grupo de investigación explica que el aumento de
la temperatura en la BC en vacas primíparas podría deberse al aumento de
irrigación sanguínea en las pezuñas de estos animales para satisfacer la mayor
demanda de nutrientes por el elevado crecimiento del tejido córneo.

En conclusión, en las
condiciones de nuestro estudio no se observaron, en discordancia con diversos
estudios, diferencias significativas entre la temperatura máxima media de las pezuñas
enfermas de las aparentemente sanas, ni en el número de partos, si bien puede
ser debido a no haber diferenciado las distintas patologías podales, así como
por el número de animales utilizados, por lo que futuras investigaciones son
necesarias para confirmar los resultados observados.

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